
Por Roberto Fagúndez.
Actualmente el gobierno del Pepe, está queriendo hacer una nueva universidad de la República, en el interior del país (idea plagiada del Partido Colorado, tergiversada a su vez, de la idea original del Fondo, que era hacer al menos dieciocho universidades autónomas y cogobernadas, en cada capital departamental—excepto Montevideo—y no este mamarracho republicano que quiere hacer el Pepe). Mujica quiere seguir impulsando y expandiendo el pensamiento moderno abortista, hacia todos los departamentos de nuestro país; la idea no es propulsar la creación de universidades autónomas (que piensen por sí mismas y que promuevan la “autonomía” de sus estudiantes, para que éstos piensen por sí mismos), sino hacer sucursales de la Universidad de la República, para que ésta pueda dogmatizar a la mayor cantidad de personas posibles.
Y esto es porque la Universidad de la República, funciona como una especie de partido político, con su propia “ideología” y su propia “religión”. La Universidad inculca en los jóvenes el pensamiento moderno, a través de sus famosos tres pilares: “Docencia, Investigación y Extensión”; y no admite pensamientos divergentes al suyo. La Universidad no puede tolerar—por ejemplo—el pensamiento monárquico, ni algún otro pensamiento que contraponga sus intereses. El verdadero objetivo de la Universidad, no es investigar y formar profesionales, sino imponer sus ideas republicanas liberales a la mayor cantidad de gente posible; y una de las grandes consignas de la Universidad es estar a favor del aborto, y por lo tanto oponerse a la vida humana, y a quienes la defiendan, como la Iglesia Católica y el Movimiento Monárquico.
Veamos lo que dice una resolución de esa Universidad, del día 19 de julio de 2007:
“Jueves 19 de julio de 2007.
Del Consejo Directivo Central de la Universidad.
El Consejo Directivo Central de la Universidad de la República aprobó el martes 17 de Julio, por unanimidad, la resolución cuyo texto se transcribe.
"Exp. s/n - Ante el procesamiento el pasado 16 de mayo de una joven por el delito de aborto consentido, previsto en el artículo 325 del Código Penal, el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República, en el marco del artículo 2° de su Ley Orgánica, considera necesario compartir con la opinión pública las siguientes consideraciones:
1 - Resulta evidente, en las actuales circunstancias, la existencia de una contradicción manifiesta entre el marco legal vigente y las convicciones de un número significativo de ciudadanas y ciudadanos, así como prácticas sociales ampliamente extendidas.
2 - Reconocemos que el problema del aborto es especialmente delicado, las valoraciones de orden ético, moral, cultural e incluso las percepciones desde el terreno científico son divergentes y sientan una polémica en la sociedad. En ese sentido una mayoría de habitantes de nuestro país consideran que el aborto no debería ser una conducta tipificada como delito en nuestro derecho penal y por ello, no debería existir sanción para tales comportamientos humanos. El tema, que genera controversia en la sociedad y en ámbitos legislativos merece un tratamiento desde diferentes ópticas, promoviendo un amplio y sincero debate en la sociedad uruguaya con la finalidad de concertar amplios acuerdos o, mejor aún, fuertes consensos. Ello sin dudas, conducirá a la sociedad a un debate democrático que conllevará a discutir sobre la vigencia de las normas y la necesidad de su modificación.
3 - Reafirmamos lo que este Consejo expresó en noviembre de 2002, en cuanto a que se hace necesario sustituir el criterio penalizador -que no ha impedido que el aborto constituya una práctica frecuente en todos los sectores sociales y a la vez un grave problema sanitario por las condiciones de alto riesgo en que se practica, sobre todo a mujeres de escasos recursos-, por otro que impulse el desarrollo de políticas públicas tendientes a orientar e informar a las personas sobre diversos aspectos relacionados al libre ejercicio de su sexualidad. Asimismo, reafirmamos que la Universidad de la República comparte la importancia de discutir con la sociedad toda, de manera sincera y amplia este tema, comprometiendo una vez más su aporte científico y académico como contribución a la mejor resolución de esta grave problemática social".”
El primer numeral de la resolución, comienza con una arrogante afirmación falaz, ¿qué saben ellos, cuales son las convicciones de un número significativo de ciudadanos? ¿Le preguntaron acaso, a TODOS los ciudadanos de este país, acerca de sus convicciones en lo que respecta a este tema? Porque a mí y a un amplio número de personas que conozco, no nos han preguntado. A nosotros no nos preguntaron. ¿Acaso no nos consideran uruguayos? ¿Prácticas sociales ampliamente extendidas? ¿Qué prácticas? ¡Qué saben ustedes! ¿Contaron acaso el número exacto de personas que han abortado, el número exacto de médicos abortistas y el número exacto de cómplices en el delito de aborto? ¿Hipocresía? El aborto no es hipocresía señores del CDC, el aborto es un DELITO penal y debe continuar siendo así, debido a que constituye un crimen atroz, contra los inocentes que ni siquiera han nacido. Ustedes son unos malvados desalmados, no tienen piedad; que Dios los perdone, pero yo no los puedo perdonar.
En el segundo numeral hablan de asunto “delicado”, “valoraciones de orden ético, moral y cultural”. ¿Qué quieren decir? ¿Están locos? Ustedes no tienen ética, ni moral, ni cultura, ni compasión… Son unos desalmados que quieren despenalizar el infanticidio. ¿Percepciones desde el terreno científico divergentes? Si es así que educan a sus estudiantes, entonces ¡pobres estudiantes! ¿No se han, ustedes enterado todavía, de que está completamente comprobado científicamente que la vida humana (la vida de un ser individual único), comienza en la concepción, con la formación del cigoto? ¿Se siguen creyendo el cuentito de los antiguos griegos y romanos, que decían que los fetos y los bebés no tenían alma, no eran personas, y recién podían ser considerados como tales después de al menos un año de nacidos? Están rotundamente equivocados, señores del CDC, antes de educar a los demás, tendrían que educarse a ustedes mismos. Deberían de leer un poco más; yo les aconsejaría leer la Biblia… para variar. ¿De dónde sacaron que la mayoría de los habitantes de nuestro país, consideran que el aborto no debería ser un delito penal? ¿Se lo preguntaron a todos? (y repito lo mismo). ¿Y si así fuera, qué? ¡Qué me importa! No porque la mayoría quiera despenalizar robos, se debería despenalizarlos; no porque la mayoría quiera despenalizar el aborto, se lo debe despenalizar. El aborto es un crimen atroz y debe ser castigado severamente y punto; y no importa la opinión de la mayoría, ni de alguien. ¿Debate democrático? Sí, debate democrático-liberal; es en lo único que piensan; ahora, en dar una educación terciaria de calidad a todos los estudiantes y permitir el acceso a todos a la Universidad, les importa muy poco. Sólo quieren imponer su pensamiento moderno, nada más.
Y en el numeral tres hablan de cambiar el “criterio penalizador” por otro que “impulse el desarrollo de políticas públicas tendientes a orientar e informar a las personas sobre diversos aspectos relacionados al libre ejercicio de su sexualidad.” Sí, ahí quieren cambiar el “criterio penalizador”, pero cuando se trata de faltas menores que cometen los estudiantes de su Universidad—como olvidarse de votar (algo que no debería ser obligatorio), faltar por algún motivo a clase, etcétera—ustedes castigan severamente y tratan como “perros” a los estudiantes. ¿Quiénes son los hipócritas? ¿Quiénes son los señores del “doble discurso”? Por otra parte, ¿“orientar e informar”? Querrán decir imponer, porque es lo único que saben hacer. Ustedes quieren imponer el “libre ejercicio de la sexualidad”; quieren que las personas hagan cualquier cosa en lo que respecta a la sexualidad, por ejemplo, que las personas forniquen con cualquiera y después aborten libremente. Total, lo único que les importa es el placer sexual, y no el amor.
Finalmente quiero citar el estúpido artículo 2 de la burda ley n° 12.549 (Ley Orgánica de la Universidad de la República), con mis comentarios entre paréntesis: “La Universidad (la única que puede existir según ellos) tendrá a su cargo la enseñanza pública superior (pública, pero no gratuita; lo de la gratuidad es una falacia; pública, pero no para todos) en todos los planos de la cultura, la enseñanza artística, la habilitación para el ejercicio de las profesiones científicas y las demás funciones que la ley le encomiende. Le incumbe asimismo, a través de todos sus órganos, en sus respectivas competencias, acrecentar, difundir y defender la cultura; impulsar y proteger la investigación científica y las actividades artísticas y contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública; defender los valores morales (¿cuáles?) y los principios de justicia, libertad, bienestar social (no es lo que parece), los derechos de la persona humana (¿y los fetos no son personas?), y la forma democrático-republicana de gobierno” (¿por qué?). Aquí en la última frase está la evidencia; la función primordial de la Universidad de la República—como su nombre lo indica—es defender (a muerte) la República y no cabría en el ámbito de la Universidad, que alguien piense diferente; dicha Universidad NO TOLERA a los monárquicos, NO TOLERA a los católicos, NO TOLERA a los cristianos e IMPONE su pensamiento, que es el pensamiento predominante en nuestro país y en el mundo: el pensamiento moderno.
Espero que nadie se moleste ni se sienta ofendido con este artículo (no es la intención), ni la Universidad ni el gobierno, ni el pueblo ni alguien; sólo espero que sirva para ayudar a reflexionar a la población; porque nosotros no imponemos, ni vamos a imponer jamás nuestra forma de pensar. Nosotros exponemos, informamos, convencemos, pero no imponemos. La República es quien impone; la Monarquía no impone, porque no necesita ser impuesta; lo único que necesitamos es que la gente comprenda la Verdad, y sólo a través de la Palabra es que mostraremos al mundo esa Verdad. Por ahora estamos perdiendo…Pero eso no significa que vayamos a perder; no, los buenos ganaremos, sólo es cuestión de tiempo. Sólo es cuestión de tiempo, para que la Iglesia y la Monarquía, regresen a tener un papel preponderante en el mundo. El mundo moderno ha dado la espalda a Dios y eso le ha causado muchos inconvenientes a la gente; vivimos en una época difícil, donde parecen haberse perdidos muchos valores (como el decir rotundamente NO al aborto, sin titubear), donde las personas parecen haber perdido la fe en el único Dios omnipotente, donde parece que ya no hay más esperanzas. Pero no, aún hay esperanzas; mientras aún persistan en la lucha, verdaderos cristianos que defiendan la Libertad y la Justicia, aún queda esperanza. Dios nos protegerá en nuestra Cruzada por la Vida. ¡NO al aborto! ¡Sí a la Vida! ¡Viva la Patria! ¡Y que viva Cristo Rey y Emperador!
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