-Mujerzuelas abortistas-
(Parte 1)
Por Alberto Lamparoni Prodi.
Titulo este artículo de esa forma, porque no veo otra forma posible de titularlo; no se trata de ofender a las mujerzuelas, sino simplemente de llamarlas por su nombre. Desde tiempos inmemoriales han existido prostitutas y generalmente no han sido aceptadas socialmente. Lamentablemente, estamos viviendo en una época, en donde ser prostituta, parece ser algo importante, algo ilustre; y además ahora están de moda los eufemismos, y en lugar de llamarlas prostitutas, mujerzuelas o putas (¡perdón por la expresión!, pero es la verdad), las llaman “trabajadoras sexuales” y quitan de la categoría a un montón de mujeres, que aunque formalmente no ejerzan la prostitución física, se prostituyen moralmente; por ejemplo: vestir ropas provocativas, cambiar de pareja como cepillo de dientes, son actitudes de mujerzuelas, no de damas. Y hay que llamar a las cosas por su nombre. Pero no piensen que soy machista, no; también sé muy bien que, así como hay prostitutas, también hay prostitutos. Por ejemplo, hombres que creen que copular con cualquiera, los hacen más hombres. No se dan cuenta, de que los verdaderos hombres controlan sus impulsos. Lo mismo que vale para la mujer, vale para el hombre. Desafortunadamente en la sociedad actual en que vivimos, estamos rodeados de prostitutas y prostitutos y hay una gran carencia de damas y caballeros. ¿Feo, verdad? Pero, así es la cruda realidad.
Aclarado eso, me centraré en el tema del aborto. Las mujeres que abortan, no son damas, son mujerzuelas, porque no son mujeres de verdad, no son madres de verdad, pues una verdadera madre jamás mataría a su hijo, sino que lo protegería con su vida si fuera necesario. Ahora una egoísta mujerzuela, sólo se preocupa por sí misma y nada más. Miren lo que dice una tal de Matilde Colotta, en el blog de “Nosotras y nosotros también”: “Firmo porque he violado la ley 9.763. Mi delito consiste en haber callado, por lo que para fundamentar mi firma debería explicar por qué he callado. He callado porque una de esas mujeres es mi madre y probablemente yo no estaría aquí hoy si ella no hubiese abortado en su momento (por eso que algunos llaman "efecto mariposa"). He callado porque mi tía también es una de esas mujeres y a los 13 años... en fin... (¡¡¡13años!!!) He callado porque habría aconsejado muchas veces esta práctica para salvar a unas cuantas y a unos cuantos (¿de la muerte física? no precisamente). He callado porque yo misma sería una de ellas si, con mis 20 años, quedara embarazada en este momento. Pero, pensándolo bien, firmo porque no estoy dispuesta a callar. Porque no podemos ser una sociedad que finge demencia ante ciertos hechos. Porque no puedo creer que estemos tan tranquilos con toda esta hipocrecía. Porque me produce una bronca inconmensurable el doble discurso cuando hay vidas humanas en juego. Porque hay que analizar la realidad con un método ciéntifico y, haciéndolo, comprobamos que esta ley es anacrónica y no está respondiendo a una realidad social que nos rompe los ojos y el alma. Y, sobre todo, porque los que estamos a favor de la despenalización del aborto no estamos a favor del aborto en sí mismo. ¿Quién podría estarlo? Las cosas no se plantean en términos absolutos. Simplemente somos gente que haciendo un análisis racional y científico, sin fundamentalismos y sin demagogia, queremos dar una respuesta a este problema que sirva realmente, que no lo agrave, que lo resuelva. Y que lo resuelva teniendo en cuenta la mayor cantidad de variables posible. ¿A quién se le puede ocurrir que para todas esas mujeres practicarse un aborto no fue una experiencia traumática? ¿Quién es el responsable? La sociedad toda es responsable, por no hablar de estas cosas, por tener tabúes, por no educar. Educar sin terrorismos, sin dogmatismos. ¡A ponerse las pilas, gente! A ver si somos humanistas de verdad y no defensores de ideas conservadoras que no tienen nada que ver con la vida de la gente concreta, en esta sociedad y en este tiempo.” ¿Cualquier cosa, verdad? Puedo entender que defienda a su madre, pero no pudo entender que defienda lo indefendible: el atroz crimen de aborto. Ella tiene veinte años, se sorprende por la edad de su tía abortista cuando quedó embarazada: trece años. Sí, trece años; ¿cuál es la sorpresa? ¿Tu tía fue violada acaso? No lo creo, y si así fuera, tampoco se justificaría… (Un feto inocente no tiene la culpa de que un desgraciado viole mujeres). Lo que creo es que tu tía—con sus trece “añitos”—era lo suficientemente madura como para copular con algún imbécil, pero no lo suficientemente madura para asumir responsabilidad. Así pasa muchas veces con la “adolescencia” (un término moderno): ¡quieren libertad, pero no responsabilidad!
Después señora o señorita Colotta, usted habla de la supuesta hipocresía (mal escrita la palabra, por cierto) y del método científico (también mal escrita la palabra, por cierto), y dice que la ley es anacrónica; está equivocada Colotta, está diciendo insensateces, no hay hipocresía, la ciencia demuestra que hay vida humana desde la concepción y las leyes humanas se adaptan a los tiempos, pero no la Ley Divina; ésta es atemporal, perpetua, inmutable, perfecta; porque—como decía Silvester Stalone—“ésta es la Ley” (y yo te indico que leas la Biblia), como dice el Nicus: “La Ley es la Ley” y como dice el Emitus: “La Ley es el Ejemplo, por ejemplo”—y ahora sigo yo—el aborto es contrario a la Ley Divina, y por lo tanto fue, es y siempre será un crimen, aunque la ley de los hombres, lo despenalizara. Colotta, usted dice que no está a favor del aborto, sino de su despenalización; y yo le digo o es ingenua o se hace la loca; no por despenalizar los hurtos, van a bajar los hurtos; no por despenalizar la marihuana, va a bajar el consumo de marihuana; no por despenalizar la pasta base, va a bajar el consumo de pasta base; lo mismo sucede con el aborto, y eso ya está probado científicamente. ¿Quién es la irracional y fundamentalista? ¿Quién es la terrorista? ¿Quién es la dogmática? Humanistas de verdad, somos nosotros los monárquicos, de ideas conservadoras y progresistas, y sí tenemos mucho (muchísimo) que ver con la vida de la gente concreta, en esta sociedad y en este tiempo. Nuestro conservadurismo, se trata de conservar los valores morales, que están en desuso en la sociedad de este tiempo; y creemos firmemente que la gente concreta (de esta sociedad y de este tiempo), debería volver a usarlos. Lea la Biblia, Colotta, confiésese, arrepiéntase de sus pecados; lo mismo para su madre y su tía… Arrepiéntase y Dios la perdonará. Es un consejo que le doy, tómelo o déjelo.
Otro ejemplo de mujerzuela abortista: “viernes 22 de junio de 2007.
'Parirás tus hijos con dolor...'
Libro del Génesis
Por Jacqueline Chouhy
Publicado por VOCES DEL FRENTE
Y cuando no quieras, no puedas parir, abortarás con dolor; en la clandestinidad, en el secreto, y podrás ser procesada. Algo está mal. Está muy mal desde hace mucho tiempo. Se intentó corregirlo (en varias legislaturas, también en la precedente, se presentaron leyes que despenalizaban el aborto). Se demoraron en tratarlas, se las postergó, y cuando finalmente se votó, no alcanzaron los votos.
Entonces, las cosas siguen mal. Porque paralelamente, en la sociedad miles de mujeres continuaron y continúan abortando. Algunas, en condiciones técnicas e higiénicas adecuadas. Intermediando, obviamente, el dinero contante y sonante. Otras, en pésimas condiciones sanitarias, e incluso practicándose auto-abortos. Por eso muchas han sufrido lesiones graves o han muerto. No por casualidad, fueron y son las más pobres. Todas igualadas en la ilegalidad del hecho, la clandestinidad, el secreto.
Daño moral como valor agregado al riesgo físico, y al conflicto y angustia que esta decisión conlleva en sí misma para cualquier mujer o pareja. Un grupo de técnicos de la Salud (Hospital Pereyra Rossell) encontró una forma de disminuir los daños, prestando atención pre-aborto y post-aborto (lo que la legalidad del país permite) y garantizando el secreto profesional. Hasta cierto punto funcionó, los números de muertes por aborto comenzaron a descender. El 16 de Mayo de este año, algo salió mal, muy mal. Una joven de 20 años fue procesada por aborto. Hizo lo que tantas, abortó, pero como tuvo secuelas consultó a un médico de Soca. Y este médico lo comunicó a la Comisaría (no al MSP como era lo establecido) Y la Comisaría lo informó al juez. Y el juez aplicó la ley sin atenuantes. Una joven de 20 años fue procesada por aborto. Salió a la luz pública. Todos nos enteramos. Ella vivió todas las peripecias de la angustia y cayó el castigo sobre ella. Y la estigmatización (lo dice su madre en carta pública, "estamos destrozados"). Hemos reaccionado. Un grupo de organizaciones sociales y el Área Mujer de la Vertiente Artiguista (que integro).
Ciudadanas y ciudadanos independientes, coincidiendo incluso en el día y en la hora, escribimos un texto similar. Nos unía la indignación y la convicción de que había que expresarla en forma contundente, radical, abriendo también un camino para que otros lo hicieran. Nuestra solidaridad ante esta muchacha concreta, la única forma que nos conformaba era asumiendo su "delito". Simbólicamente, era también asumir el dolor y el delito de otras, de muchas. Se generó rápidamente un movimiento ciudadano al que se fueron sumando hora a hora, día a día, miles y miles de personas.
"Hemos infringido la ley 9763...Todos y todas somos la joven de 20 años procesada por "delito de aborto". Como en la clásica y removedora obra de Lope de Vega, cuando un individuo realiza un acto que repara la injusticia, todos los habitantes del pueblo asumen ese acto. ¿Quién lo hizo? Fuenteovejuna, señor.
Por la muchacha de 20 años, desnudando la hipocresía de una sociedad y sus representantes que no han sido hasta ahora capaces de modificar una ley que no la representa (al menos mayoritariamente). Porque no queremos mirar para el costado, ni hacernos los distraídos, ni meter en un cajón lo que es difícil de tratar. Porque queremos cambiar la cultura de la hipocresía y del silencio. Asumimos. Ya somos muchos miles. Y seremos muchos más. "O somos todas y todos delincuentes o esta ley está mal".”
Primero, que nada, la señora Chouhy comienza burlándose del libro Génesis de la Biblia, lo que demuestra un claro desprecio hacia las religiones “abrahámicas” (judía y cristianas). Segundo, recalca firmemente su posición “frentista”, y yo—para contraponerle—recalco firmemente mi posición “fondista”. Dice que cuando “no quieras parir, abortarás con dolor” y agrega: “en la clandestinidad”; y yo le digo: primero tú no eres alguien para decidir si quieres o no quieres parir, si quedaste embarazada porque copulaste (cosa que nadie te obligó a hacer, y si fuera así no importaría tampoco), debes parir y punto; debes hacerte responsable de tus actos; Dios es el Soberano y por lo tanto el único que decide quién vive y quién muere. Las razones sólo Él las conoce y no se lo debe cuestionar. “Abortarás con dolor”; ¡sí, por supuesto! Y bien hecho, pero “parirás tus hijos con dolor”… Eso es una falacia, para asustar a las mujeres jóvenes. Mi madre—por ejemplo—no me dio a luz con dolor; el poco dolor que se pueda sentir, se ve eclipsado por la felicidad de parir un niño y por eso se vuelve prácticamente nulo. No soy mujer para comprender la felicidad que se puede sentir parir un hijo; pero sí puedo decir que conozco a muchas mujeres, a las cuales tener un hijo significa felicidad y no dolor.
Y después dices: “en la clandestinidad”, “en secreto”; y sí, un crimen atroz como el infanticidio no puede ser algo que no sea clandestino, ilícito, ilegal e inmoral, y por lo tanto es lógico que se haga en secreto. Una mujerzuela de veinte años se hizo un aborto y un médico honesto lo informó a la comisaría y ésta al juez, y la ramera fue procesada; y no era para menos. La ley de los hombres debería de ser mucho más severa con una abortista, así como con todos los cómplices del aborto: falsos médicos, falsos profesionales de la salud y los “familiares” y “amigos” de la abortista, que la “apoyan” en su acto aberrante. Y coloco entre comillas, porque los verdaderos “familiares y amigos” dan buenos consejos, porque como nos enseñan las Leyes de la Biblia: “reprende a tu prójimo cuando debas hacerlo. No te hagas cómplice del pecado” (poner el libro y cap aquí).
“El castigo cayó sobre ella” y “la estigmatización”; y sí, así debe ser, para todo crimen hay un castigo, siguiendo el principio de “acción-reacción”. Eso es justicia; reitero: crimen, castigo. Y los estigmatizados son santos y beatos, personas de bien, pero no mujerzuelas; ¡déjate de burlarte de mi fe! ¿Qué te hizo la Iglesia? ¿Por qué le tienes tanto odio? Y otra cosa: ¿han reaccionado? ¿Cómo que “reaccionado”? Ustedes no reaccionan, ustedes accionan; pues son revolucionarios y NOSOTROS somos los reaccionarios, pues somos contrarrevolucionarios; es decir, estamos en contra de la Revolución, de la modernidad, del aborto y de todo lo que derive de aquélla. Yo estoy reaccionando, a tu mal accionar y al mal que hacen los abortistas.
Finalmente, después de tantas pavadas que dijo—señora Chouhy—como lo de la “hipocresía” y todo ese “bla-bla-bla”; “o somos todas y todos delincuentes o esta ley está mal” Sí, eso mismo son todos ustedes delincuentes, no importa los miles que sean: “La Ley es la Ley”, y quienes la infrinjan son DELINCUENTES. Esa ley n° 9763, está un poco mal, pero no porque no despenalice el aborto, sino porque es demasiado blanda; debería ser más dura, más severa, para que nadie se atreviera ni siquiera en pensar abortar.
“Silvia Tenenbaum, Psicologa Social, fervientemente humanista y Laura Guerrero, periodista, de religion Catolica, parcialmente. Cuantas mujeres mas necesitamos muertas por abortos clandestinos, para que de una vez por todas se legalice el ejercicio del derecho a decidir sobre nuestro cuerpo?
Por otra parte, si en lugar de una muchacha cualquiera, esa chica hubiera sido la hija del medico denunciante, que hubiera pasado? Nos averguenzamos de cosas comos esta.
Lamentamos el dolor de esta joven y firmamos para que ninguna otra mujer pase por una injusticia tan grande.
Cuantos violadores de mujeres y pedofilos andan sueltos en nuestro querido Uruguay, protejidos por tantos y quizas alguna que otra? Hasta cuando seguiremos con la DOBLE MORAL en Uruguay? Desde Toronto, Canada (pais donde el aborto es legal, anonimo y financiado por el Estado).” Señoras que escriben con faltas: primero, lo de “fervientemente humanista” es mentira, los verdaderos humanistas estamos a favor de proteger la vida humana y más cuando se trata de fetos y embriones inocentes. Laura Guerrero: ¿religión Católica, parcialmente? (por cierto, pusiste “Católica” sin tilde, gringa). ¿Qué quiere decir con parcialmente? ¿Usted es católica solamente en lo que le conviene? Eso no es ser católico; un católico es católico totalmente o no es católico, se es una cosa o no se es. No puedes—por ejemplo—bautizarse, comulgar y casarte por la Iglesia, y después estar a favor de despenalizar el aborto, porque eso es doble discurso, es doble moral. ¿Quiénes son los hipócritas? ¿“El libre derecho a decidir sobre nuestro cuerpo”? No, aquí hay un doble error. Primero, el feto o embrión NO es tu cuerpo, es el cuerpo de otro ser humano individual y único, al cual tú no tienes el derecho de decidir si vive o muere; y segundo, nadie puede tener el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, porque el cuerpo es obra de Dios y no propiedad del hombre.
Lamentan el dolor de esa joven, ¿y el dolor del niño asesinado? ¿Quién lamenta ese dolor? ¿Quién lamenta esa injusticia? ¿Qué tienen que ver los violadores de mujeres (y de hombres, que también los hay) y pedófilos que lamentablemente andan sueltos, con el infanticidio? Lo que tienen en común, es que todos son crímenes aberrantes. Finalmente déjeme decirle algo sobre su amada Canadá; ese país es una farsa, un payaso de doble discurso, porque por un lado dice ser “monárquico” (con Isabel II como su Reina) y por otro lado legaliza el aborto, hace algo “republicano”. ¡Canadá es un farsante! Es una República disfrazada de Monarquía (“una república partitocrática coronada”—dirían los carlistas del CTC), es un “lobo disfrazado de oveja”.
María Inés de Soto dijo: “Seamos realistas, el aborto existe!! Y por despenalizar la ley, no van a aumentar los abortos diarios, sino que se podrá asegurar a la mujer higiene y seguridad DIGNOS! Yo apoyo la despenalización del aborto: POR EL DERECHO DE ELEGIR, sin ser penalizados por una idea religiosa (VIVIMOS EN UN PAÏS LAICO!) Que no miren para el otro lado, e ignoren una realidad. Ayudemos a la igualdad!” Primero, los realistas somos nosotros, porque defendemos la Realeza; segundo, por despenalizar la ley, sí van a aumentar los abortos diarios (los hechos lo demuestran; en Canadá por ejemplo) y no va a asegurar cosa a alguna, podrá haber higiene y seguridad para la mujerzuela, pero jamás dignidad, porque no hay dignidad en asesinar bebés. ¡Otra vez la pavada del derecho de elegir! Veo, que la sociedad está muy mal acostumbrada a las elecciones, a cada rato se elige algo: ¿derecha o izquierda? ¿Blancos, colorados o frenteamplistas? ¿Esto o lo otro? “¿Coca-Cola o Pepsi?”, como diría Sandino Núñez. ¡Qué tontería! ¿Cómo se les puede ocurrir elegir si un inocente debe vivir o no? ¡Eso es una barbaridad!
A continuación de la idea “electoralista”, expresa el pensamiento de no ser penalizado por una idea religiosa y dice en mayúsculas: “Vivimos en un país laico”. Y le respondo: Señora de Soto, por idea religiosa o no, el aborto debe ser penalizado y punto, porque viola los derechos humanos; ninguna religión verdadera puede concebir el aborto, porque el mismo constituye una atrocidad inmoral. A las religiones les preocupa la moral (cosa que a usted no le preocupa, porque—al parecer—no tiene fe en Dios; y parece que, como Julio María Sanguinetti, cree en una “moral laica”: ¡algo rarísimo!), y no se puede vivir sin moral. Usted dice que vivimos en un “país laico”, pero lo cierto es que vivimos en un país laicista; laicismo que nos fue impuesto por los colorados batllistas, a través de la Constitución de 1917; un laicismo antirreligioso, que atenta contra la religión natural de nuestra Patria, la religión Católica. Somos en definitiva una Nación Católica, viviendo bajo la opresión de un régimen laicista, que sólo sabe ofender nuestra fe.
Y finalmente usted, señora de Soto, nombra a su diosa: la igualdad. Ésa es su fe, la fe en una falsa diosa pagana, la fe en lo imposible, la fe en esa igualdad opresora e intolerante que aplasta todas las diferencias. La igualdad, que atenta en contra de las jerarquías naturales, contra el principio de Autoridad, que se burla del único Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente: la Santísima Trinidad—el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ése es mi Dios, el Ente en sí, el Ser Supremo, porque “Él es el que es”. En cambio, usted cree en la tontería masónica de: “libertad, igualdad, fraternidad”. Analice esa frase y se va a dar cuenta que es contradictoria; y es así porque no tiene sentido el “dios de los masones”, ni la “diosa igualdad”, ni la “diosa razón”. Nada de eso tiene sentido. Lo único que tiene sentido es Él.
Y Noelia Maciel dijo: “Soy estudiante de Cienica Política y militante del movimiento feminista afrodescendiente. Participo activamente en el grupo Mizangas (mujeres jóvenes afro) y en UAFRO (Universitarios, invetigadores y técnicos afrodescendientes) Además colaboro en la Secreatría de las Mujeres Afrodescendientes del INAMU/MIDES. Adhiero a esta causa y me comprometo a difundir esta campaña para que todos juntos logremos incidir en las instituciones que son ciegas ante una realidad cotidiana de las mujeres. Adhiero para incidir en que no haya más mujeres muertas por no tener el derecho de decidir sobre su propio cuerpo. Adhiero para que entre todos luchemos por una sociedad más justa, democrática y solidaria.” Señora estudiante de “cienica política” (una disciplina nueva debe ser), usted es una feminista y lo dice así no más (como yo digo que soy monárquico). ¿Qué opina entonces, de aquellos que dicen explícitamente que son machistas? Parece ser que para usted, los machistas son los malos y las feministas son las buenas; sigue usted la tontería de la Antigua Grecia, donde algunas mujeres—como respuesta al machismo homosexual de los hombres—se fueron a la isla de Lesbos, y se transformaron en feministas lesbianas. Lo que quiero decir, es que tanto el machismo como el feminismo, culminan en el pensamiento homosexual puro; es decir, creer que el sexo al cual perteneces es superior al otro y que no necesitas del otro sexo, pues no crees en la complementariedad de sexos. Para ti, la mujer no necesita del hombre, la mujer es independiente; para ti, el hombre es malo y opresor; la mujer es la buena, que prescinde del hombre y sólo viviendo de forma independiente puede desarrollarse plenamente. Eres una sexista. Y estás definitivamente equivocada, pues en la especie humana existe dimorfismo sexual, hay dos sexos que se complementan completamente. Las mujeres deben ser mujeres y los hombres deben ser hombres; cada uno cumpliendo sus roles específicos, correspondientes al sexo, pues NO es lo mismo una mujer que un hombre. Hay diferencias y hay que respetarlas. No respetarlas es sexismo; y sexismo es INTOLERANCIA.
“Afrodescendiente” dices que eres; ¿y qué importancia puede tener eso? ¿Eres racista también? ¿Y si te importa tanto tu raza, porque no la llamas por su nombre: “negra”? Sí, porque no te dices “negra”; si te sientes tan orgullosa de tu raza, como parece, entonces deberías llamarla por su nombre ¿No? ¡Sexista y racista!
Y luego, otra vez, la pavada: “derecho a decidir sobre su propio cuerpo”. ¡Todos vienen de la misma “escuelita”! ¡Qué monopolio! Y finalmente dice: “adhiero para que entre todos luchemos por una sociedad más justa, democrática y solidaria”; ¡qué mentira! Lo único que a usted parece interesarle, son sus propios intereses espurios y oscuros.
Como ven—estimados lectores asiduos y aquellos que lean esto por casualidad—en este mundo y en nuestro país (nuestro querido Uruguay), está plagado de mujerzuelas abortistas, que no tienen sentimientos, ni consideración por los inocentes; son pura expresión de crueldad y perversidad, lo que expresan sus palabras. Con su pensamiento moderno, esas personas buscan destruir la cristiandad; ¡reaccionemos pues en defensa de la civilización cristiana! Tenemos que reaccionar, ante la acción maligna, luchar por la defensa de la Vida humana, ¡algo muy importante! Juntos todos los antiabortistas, podemos salvar a los inocentes fetos y embriones. Todos aquellos que conozcamos alguna situación de aborto, no la callemos, denunciémosla. Indiquemos con el dedo a las abortistas y a sus cómplices. No nos hagamos nosotros cómplices del pecado. Neguemos rotundamente el aborto y reprimamos a nuestro prójimo: si conocemos una mujer, cercana, como por ejemplo una vecina, una prima, una tía, una amiga, una hermana, que quiera abortar; detengámosla. ¡No permitamos que aborte! No hay que apoyar a las mujeres para que aborten—como quieren los abortistas—sino que hay que apoyarlas para que no aborten, para que tengan a su hijo y lo cuiden. Hay que detener al aborto desde la raíz. Hay que reprimirlo severamente; juntemos firmas para impedir que se despenalice, juntemos firmas para que se penalice aún más, no sólo a las mujeres abortistas, sino a sus cómplices (médicos, familiares, etcétera). Que paguen por sus crímenes. Crimen y castigo. Acción y reacción. Pues entonces, ¡reaccionemos! Y termino como mis compañeros: ¡No al aborto! ¡Sí a la Vida! ¡Viva la Patria! ¡Y que viva Cristo Rey y Emperador!
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