-MOVIMIENTO NACIONAL-
-MANIFIESTO MONÁRQUICO ORIENTAL-
(Junio de 2011)
El Comité Directivo Ejecutivo de la Sneitersxs (CDE-SXS), el Gobierno legítimo del Uruguay verdadero (Celtic) y con el respaldo del Partido Fondo Amplio; todos nosotros, ciudadanos de la gran Nación Oriental uruguaya, existente desde la época de la conquista castellana, manifestamos:
1. Somos monárquicos orientales uruguayos, es decir ciudadanos orientales partidarios de la Monarquía, la cual creemos que es el mejor sistema económico, político y social; en el cual la religión tiene un papel fundamental.
2. Somos católicos, monárquicos y tradicionalistas; es decir, partidarios de una Monarquía Católica Tradicional. Creemos en la Restauración de dicha forma de gobierno y sociedad (orgánica), que nos fue injustamente quitada por la Revolución; somos pues contrarrevolucionarios y reaccionarios, que reaccionamos ante la injusticia, para restablecer el orden correcto. La monarquía que queremos, no es una “república disfrazada de monarquía” (como en las actuales monarquías europeas, excepto el Vaticano), sino una verdadera Monarquía, en donde haya un verdadero Monarca.
3. Ser monárquicos, no quiere decir que seamos absolutistas (aunque esa es otra opción respetable y válida también); somos tradicionalistas, y por lo tanto, partidarios de que el poder del monarca sea limitado por la Costumbre, que en nuestro caso particular podría plasmarse de forma constitucional, es decir bajo la forma de “monarquía constitucional” (pero no liberal). Pero la Tradición, siempre es la base fundamental de una monarquía no absolutista ni centralista.
4. Somos católicos partidarios de la confesionalidad del Estado, porque tenemos la fuerte convicción de que la laicidad lleva necesariamente al laicismo (con todas sus nefastas consecuencias); y porque es muy cierto de que la religión natural de la Nación Oriental es la Católica y no alguna otra, impuesta por extranjeros. En esta concepción, “ser oriental” deriva de “ser católico” en esta tierra particular, que no es lo mismo que “ser católico” en otro lugar del universo. Como el catolicismo es entonces, la religión natural de nuestra Nación, entonces no hay razón para que no sea considerada como la religión oficial. Eso es opuesto a imponer el laicismo, que fue lo que lamentablemente se hizo en nuestro país (a través del batllismo). Queremos revertir esa terrible situación, devolviéndole al pueblo uruguayo, el libre derecho de ejercer su fe, sin imposiciones laicistas y secularizadoras, que atentan contra la dignidad del pueblo.
5. Ser partidarios de la confesionalidad, no quiere decir que seamos partidarios de imponer la religión católica. La religión no se puede imponer; cada uno es libre de decidir sus propias creencias, pero la libertad religiosa NO es un principio cristiano tal como nos enseña el Magisterio infalible, basándose en las Sagradas Escrituras (tanto Antiguo como Nuevo Testamento).
6. Queremos, por lo tanto, cambiar al país completamente, de forma que se restaure lo que es justo. Queremos la Monarquía Católica Tradicional, con confesionalidad del Estado, sin segregaciones político-partidarias, socio-económicas, raciales, etcétera; abogamos por una Sociedad Orgánica: vertical, caritativa, solidaria y austera, basada en el Derecho Natural; es decir la restauración del Régimen Cristiano, propio de la edad dorada de la FE (la Edad Media).
7. Y otra gran reivindicación nuestra es el federalismo, entendiéndose a éste, como el respeto a las autonomías y a los fueros; ya sean regionales, departamentales, etcétera. La autonomía es un concepto fundamental para el Movimiento Monárquico, pues sin autonomía no hay monarquía y sin fueros no hay autonomía.
A través de este Manifiesto—quienes lo suscriben—buscan fomentar la unión de todos aquellos monárquicos orientales, juntando todas aquellas personas que se sientan desconformes con el actual sistema político-económico-social, del “pensamiento moderno”, para luchar—pacíficamente—por una Causa común: la Restauración de la Monarquía Católica Tradicional.
Pensamos que no hay que sentir vergüenza de ser católicos monárquicos y tradicionalistas, sino que hay que sentirse orgulloso (no ser orgulloso, pues eso es pecado); porque en tiempos presentes, cuando predominan los anti-valores como el individualismo y el egoísmo, y la mayoría de las personas siguen ciegamente el “pensamiento moderno”, con su materialismo y su fascismo, dándole la espalda a Dios, despreocupándose por el prójimo, generando “divorcios” sociales y teniendo posturas laicistas antirreligiosas; es que ser monárquico es considerado como un “privilegio”. Eso, porque un monárquico verdadero no está contaminado con la basura ideológica del pensamiento moderno; un monárquico verdadero no se deja llevar por la corriente de la moda, porque siempre sigue la Tradición, ya que un monárquico sabe que los tiempos cambian, pero los valores morales no.
Ser monárquico en el siglo XXI podrá parecerles obsoleto y anticuado a muchas personas, pero eso no quiere decir que se oponga al progreso. Los monárquicos somos guardianes y partidarios del progreso, como lo es nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, guardamos los valores morales plasmados en la Biblia, transmitiéndolos por la Tradición; pero igualmente, estamos permanentemente adaptándonos a los cambios, es decir a la evolución (rechazando por completo la seudocientífica “teoría de la evolución darwiniana”, claro); es decir, en el siglo XXI tenemos muchas nuevas tecnologías que no teníamos en la Edad Media, como la radio, la televisión, los antibióticos, las vacunas, la internet (¡qué tanto nos ha servido para difundir nuestro pensamiento monárquico, en los últimos años!), etcétera; pero como en la Edad Media, los valores morales son exactamente los mismos. Por ejemplo: robar estaba mal en la Edad Media, y lo está mal ahora; matar a un inocente estaba mal en la Edad Media y lo está mal ahora; y así con miles de ejemplos más. Cambia lo superficial, lo material, pero lo espiritual permanece eterno e inmutable, ya que el bien deriva de su fuente: Dios.
Para demostrar la importancia de “ser monárquico en el siglo XXI”, les decimos a aquellas personas que tienen verdaderas convicciones monárquicas, pero les da vergüenza mostrarlas, se sienten solos, piensan que son los únicos; sepan que NO son los únicos; hay miles por todo el mundo, en todos los países, inclusive en aquellos que son más radicalmente republicanos, como por ejemplo la república masónica de los Estados Unidos de América. En ese país por ejemplo, un monárquico católico, llamado Roberto Álvarez-Galloso expresó coherentemente: “Me convertí en monárquico porque simplemente perdí la fe en esta nación. Estaba cansado del aborto, la anticoncepción, la pornografía, la homosexualidad, la guerra en Irak, etcétera y vi a la Monarquía Católica fuerte, como la única solución y prevención de estos males”. Eso es un claro ejemplo de disconformidad con la República; en todos los países las personas se están aburriendo de las irracionalidades y tonterías de las repúblicas democráticas, se están dando cuenta de sus mentiras, se están despertando; ¡están reaccionando!
Principios fundamentales del Movimiento Nacional:
Dios: Constituye el centro de todo y por eso es que manifestamos, que en cuanto la cuestión de la soberanía, en una Monarquía Católica Tradicional, obviamente el pueblo no es el Soberano, sino que Dios es el Soberano, el cual elige misteriosamente al Monarca como “soberano político” de un país determinado. Esto quiere decir, que una monarquía de este tipo, no sería un gobierno teocrático, sino teocéntrico. Un Estado monárquico debe, por lo tanto, obedecer la Ley de su Soberano, es decir la Ley Divina o Ley Natural, en lugar de inventar leyes artificiales a través de un “consenso” impuesto por la “dictadura de las mayorías” o por imposición de minorías. No se trata de hacer un sistema de minorías o de mayorías, sino un sistema para todos que busque el bien común, obedeciendo la Ley Natural y la moral cristiana, pues no caben en una Monarquía Católica Tradicional, leyes inmorales como las de aborto, eutanasia, concubinato, homosexualidad, etcétera. Queremos el legítimo Reinado Social de Jesucristo, pues este reinado es lo único que determina la legitimidad del poder político del monarca; en lugar del poder del pueblo, que es ilegítimo, ya que proviene de su autoproclamación arbitraria como “soberano”.
Patria: La Patria (del latín patres, tierra del padre) es el lugar donde un individuo nace, crece y vive; la base de la Patria, la constituye la Familia, que es la primer institución natural a la cual pertenece el individuo; la Patria es por tanto, la extensión de la Familia, y está formada por muchas familias. La Patria es también—como la Familia—una institución natural.
En nuestro caso concreto, nuestra Patria es Uruguay, formada por la Nación Oriental. Una nación, es el conjunto de pueblos unidos por una historia común, costumbres, tradiciones y un sentimiento nacional; y nuestro país se configura como una Nación Católica, puesto que ésa es la religión natural de los orientales, desde mucho antes de su independencia. A ese primer concepto de Patria, que es el de “pequeña” Patria, se le debe agregar el concepto de Patria Grande, que no es la “Latinoamérica unida del Che” (una especie de país único latinoamericano, donde se aplastan los nacionalismos y las autonomías, en pro de una ideología marxista e igualadora, donde se vive como en una especie de Unión Soviética), ni tampoco la “integración globalizadora hegemónica” de los Estados Unidos de América, que pretenden hacer de toda América un único país—como lo indican en su nombre—republicano y masón. La verdadera Patria Grande, es el Imperio de Las Españas, formado por Las Españas europeas y las americanas, en una integración multinacional, bajo la forma de Confederación (lo opuesto a un régimen centralista).
Fueros: Los fueros son la verdadera forma de expresión de las autonomías. Aclaramos, que cuando hablamos de autonomías (por ejemplo cuando decimos: “la Baronía de Río Branco es autónoma”), no estamos hablando de independencia, no estamos hablando de separatismo (Uruguaytwo—Río Branco y alrededores—no es una Nación ni una Patria, ni un país ajeno a Uruguay; sino que es autónomo, pero es en definitiva Uruguay), sino de poder actuar autónomamente, sin la imposición despótica de un Gobierno centralista, que no está inmerso en la realidad de la autonomía considerada. Autonomía, no se aplica solamente a las circunscripciones, sino también a las personas; y por eso, es que se necesitan los fueros (las leyes), siendo el primer fuero el interno o íntimo (el pensamiento de cada individuo).
Los fueros, derivan de la sociedad, la cual plasma sus costumbres y usos sociales, codificándolos en forma de leyes y demás normas jurídicas. Un Monarca legítimo debe, además de respetar la Ley Natural y la Constitución (una Constitución tradicional y no liberal como la actual), respetar dichos fueros. Los fueros no son imposiciones legales, que se les ocurre a unos pocos, sino pactos entre la sociedad y el Monarca; éste debe jurar los fueros ante las Cortes (Parlamento) y si no los cumple no es legítimo.
Rey legítimo: Es el título de nuestro Monarca legítimo, elegido Por la Gracia de Dios, para reinar y gobernar en beneficio del bien común de toda la sociedad. El rey debe obedecer la Ley Natural y los fueros, sino no es rey de verdad, sino es un tirano; y nosotros no queremos más tiranos ni usurpadores (como el actual Parlamento tiránico y Presidente usurpador). ¡Queremos un rey legítimo! Un verdadero rey que sí gobierne, de acuerdo al Pacto (la Constitución no liberal) y a los fueros. En cuanto a la cuestión dinástica, somos carlistas sixtinos (para la España peninsular) gonellistas (para el Uruguay actual), buscando la unión de las dinastías.
Características de lo que sería nuestra Monarquía:
Católica: Tener Monarquía Católica, implica necesariamente que el Estado sea confesional, reivindicando la religión natural del pueblo uruguayo. La confesionalidad del Estado eliminará y prevendrá todos los males derivados del laicismo (recordemos que la laicidad lleva al laicismo), que se resumen en la carencia de valores sociales de la sociedad contemporánea. La religión, como fuente de moral, es la única que puede acabar con dichos males.
Tradicional: Quiere decir que se basa en la Tradición, lo opuesto a las modas pasajeras producto de las ideologías modernas (como el terrible capitalismo). La Tradición está constituida por las costumbres, las ideas y normas, que provienen del pasado y que nunca cambian con el tiempo. La Tradición está basada, a su vez en la Verdad, revelada por Cristo.
Foral: Se trata de la existencia de las autonomías y los fueros, que derivan de las mismas. Los fueros no sólo deben expresarse en las diversas circunscripciones (provincias, departamentos y municipios), sino también en los “cuerpos intermedios”, es decir aquellas instituciones naturales y representativas de la sociedad (como sindicatos, gremios, asociaciones, universidades, etcétera), siguiendo el principio de subsidiaridad de la Doctrina Social de la Iglesia.
Federal: Uruguay se dividiría en varias provincias autónomas, que a su vez se dividirían en departamentos y éstos a su vez en municipios. Las autonomías serían respetadas al máximo; la verdadera descentralización—que acerca el gobierno al pueblo—estaría garantizada por el sistema de autonomías y sus respectivos fueros.
Social: Quiere decir que se basa en el reinado social de Cristo, así como en la Doctrina Social de la Iglesia. La Familia—como base de la sociedad—sería protegida al máximo en una Monarquía, restaurando por completo a la “familia tradicional”, tan desvalorizada en nuestros tiempos, pero que es la única forma válida de familia, tal como nos enseña Nuestro Señor Jesucristo.
Constitucional: La Monarquía Católica Tradicional uruguaya, tendría una nueva Constitución—muy diferente a la actual y a las anteriores, que son todas republicanas—que asegurará una buena forma de Gobierno y el respeto por los derechos de Dios, y los derechos humanos, individuales y colectivos.
Parlamentaria o Representativa: La Monarquía Católica Tradicional sería parlamentaria, pero no en el sentido moderno (parlamentarista), sino que tendría un Parlamento, donde estuvieran representados íntegra y verdaderamente todos los sectores de la sociedad y no los partidos políticos con sus ideologías correspondientes. Un Parlamento completo—que regularía y limitaría el poder del Monarca—estaría compuesto por los cuerpos intermedios, representando así, a todos los estamentos sociales. Es importante destacar, que como dicen los carlistas argentinos “el rey que no cumple la ley deja de ser rey y se convierte en usurpador”; por lo tanto el poder del Monarca uruguayo nunca sería absoluto, pues estaría limitado por: la Ley Natural y la moral cristiana, la Constitución, los Códigos, las leyes y los fueros.
Real e imperial: En primer lugar, Uruguay no sería una provincia argentina ni de España, ni de algún otro país, sino un reino autónomo (tal vez más adelante podría unirse a las demás provincias rioplatenses, pero sólo cuando aquéllas hubiesen restaurado la Monarquía); pero a su vez, ese reino junto con los demás reinos, principados y señoríos de las Españas americanas y europeas, formaría un glorioso Imperio, restaurándose la Monarquía Hispánica Universal. Forjaremos una verdadera súper-potencia mundial, como orientadora espiritual del mundo; seremos una Confederación: la Hispanidad.
Subscriptores:
S.A.I.R. Prof. Lic. D. Nicolás Gonella: Presidente del CDE-SXS.
S.E.S. Lic. Dra. Da. Shakira Siamés: Trice-Presidenta del CDE-SXS (Vice-Presidente interina).
Dr.D. Krwanquis Krwankos Krwanquis Krwanquirius |
Arq. D. Walter Krwanquelius Krwanquis Krwanquirius |
D. Fabián Stewart Krwanquis Krwanquirius |
D. Roberto Fagúndez Cácerez |
Gral. D. Hans Klum Klombasterhjawsen |
Prof. Carlos Alberto Ipesis Duarte |
Br. Emilio Mario Ipesis Duarte |
Sr. Andrés Gustavo Esti Escanlar |
Sr. Julio Ciprés Esti Escanlar |
Arq. Filemón Héctor Duarte Fonte |
Ing. Agr. Mapsodus Aldunakus Artikularis |
Sr. Stragodus Aldunakus Artikularis |
Sr. Odgardus Aldunakus Artikularis |
Ing. Yon Alfredo Malkovich Isdrhjawsen |
Arq. D. Alfredo Manuel Fuentes Gonellaiévich |
Lic. D. Monitus Monitosus |
Lic. Madaboute Gladiadoris Familiaris |
Br. Billy Discreción Gates Linux |
Sr. Alberto Lamparoni Prodi |
Cnel. (R) D. Fernando Lamparoni Prodi |
Sr. Dewertius |
Br. D. Roberto Fagúndez Pereira |
Alf. Cab. D. Hans Anselmo Klum Gonellaiéivch |
Br. Alberto Ezequiel Mattera Salazar |
Br. Julio Alberto Volonté Siqueira |
Lic. D. Frankis Francis von Shubert Hasstaufenberg |
Br. Matteo Próculo Sicarrelli Giovanni |
Dr. Arturo Bogas Dos Santos |
Dr. Sebastián Carlevaro Benitez |
Dr. Líber Mandinga Torres |
Dr. Juan Mandinga Torres |
Dr. Jhon Wallace Bruce |
Dr. Arthur McArthur Zekk |
D. Yoel Enrique Uval Inazhjawsen |
Lic. D. Nickiben Nickspielberg |
Dr. Líber Lafé Lefebvre |
Dr. Jhon Mandinga Zekk |
Dr. D. Vicente Fuentes |
Br. D. Frankis Francis Jr. Von Shubert Hasstaufenberg |
Se agradece difundir.
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