Opinión sobre Morales y otros males.
Por Alberto Lamparoni Prodi.
El 22 de abril, Evo Morales (Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia) dijo una “polémica” declaración en la cual los pollos con hormonas femeninas producían desviaciones sexuales en los hombres—convirtiéndolos en homosexuales—y producía además calvicie. Y después de eso el resultado, obviamente fue el esperado: los productores avícolas y principalmente los colectivos de maricones, lo relajaron todo al cacique, llamándolo de discriminador e intolerante, esto y lo otro…
La reacción es típica; pero lejos de mí está querer defender a Evo Morales—un marxista indigenista alineado con el demagogo Hugo Chávez, para imponer el comunismo en Latinoamérica—sino que simplemente quiero destacar cómo los enfermos homosexuales “heterofóbicos” y la prensa “heterofóbica”, son totalmente intolerantes cuando alguien dice algo que no les gusta; porque a la prensa poco y nada le importó el resto del discurso de Morales, sólo se centró en eso, sin importarles qué clases de porquerías colocan ciertos productores en sus productos transgénicos. Tachan a Morales de ignorante y retrógrado, pero no se dan cuenta de que empresarios inescrupulosos colocan cualquier cosa en los alimentos que consume la gente; no digo que necesariamente para dejarlos calvos u homosexuales, pero tal vez sí, para controlarles la mente o simplemente para ocasionarles distintas enfermedades, que sólo ellos—asociados a macabras industrias farmacéuticas—puedan remediarlas. Es la conspiración total, el control total del pueblo, en mano de unas minorías ocultas con fines sombríos: la masonería.
Con este hecho, aprovecho para defender a todos los verdaderos católicos, de todas las persecuciones que diariamente sufrimos, simplemente por entender que conductas desviadas como la homosexualidad—esa manga de maricones y lesbianas—son enfermedades mentales y no simples opciones, como nos quiere hacer creer la Organización Mundial de la Salud (OMS), al usar el término “orientaciones sexuales”. Eso es una total farsa, una mentira rotunda, una imposición científica-ideológica sin bases científicas serias; nunca han podido comprobar fehacientemente que la homosexualidad—como la pedofilia, el incesto, la zoofilia, etcétera—no sea una “parafilia”, es decir una desviación sexual, una enfermedad mental. Y lo es, porque la homosexualidad es inmoral, es antinatural y no sirve para la reproducción. Argumentos hay de sobra, para demostrar el carácter enfermizo de dicho comportamiento, pero no es mi intención aquí enumerarlos todos; sino simplemente recordar a los lectores, que la OMS—que la quitó arbitrariamente de la lista de enfermedades mentales—es un organismo de las Naciones Unidas (ONU), una organización que alza la bandera de los treinta y tres segmentos (algo masón), mostrándole a todos los pueblos del mundo, que ellos están dominados por los caprichos satánicos del Novus Ordo Seclorum.
El siglo XX, caracterizado por guerras sangrientas, exterminios y regímenes totalitarios, le perteneció casi que íntegramente al Diablo. ¿Creéis que vamos a quedar quietos y dejar que el mal triunfe? ¡No! Continuaremos reaccionando y luchando por la justicia, en defensa de los verdaderos derechos.
Otra cosa que quiero indicar: ¿Veis cómo la prensa, cuando se trata de relajar a Su Santidad por el caso de abusos a menores por parte de “curas” (masones encubiertos en realidad), siempre está pronta para crear polémica, pero cuando son los maestros laicos de las escuelas públicas de la República (aquí en Uruguay) quienes abusan de menores, el hecho apenas se menciona? ¿Por qué? Porque el sistema se auto-protege; en realidad no le importa si se abusa o no de menores. Al sistema lo único que le interesa es seguir dominando indefinidamente, por los siglos de los siglos.
La prensa—me refiero a la prensa anticatólica, que es mayoría en el mundo—siempre está pronta para injuriar y difamar la imagen de la Iglesia Católica; pero nunca jamás le dará relevancia, nunca jamás levantará polémica, el hecho de que educadores laicos de escuelas públicas de la República, abusen de niños. No les interesa. Pero la realidad, es que los “curas” que abusan de menores son un grupo mínimo de personas, un porcentaje ínfimo; aquí estamos pues, ante la presencia de una “leyenda negra”, como la que armaron los historiadores anticatólicos y anti-hispánicos, contra las Cruzadas Santas, la Santa Inquisición (dando cifras exorbitantes de ejecuciones y exagerando sobre las torturas) y la colonización hispánica del continente americano (la pacificación y evangelización de los indios bárbaros, que hacían sacrificios humanos para iracundos dioses paganos). Y aquí se está dejando de lado el hecho, de que no son los célibes los que mayoritariamente abusan de niños, sino los casados con hijos y eso está ampliamente comprobado.
Ahora, ellos—la prensa anticatólica, controlada por masones—lo que quieren, es imponer su voluntad en la Iglesia Católica; ellos quieren obligar a la Iglesia, que permita la ordenación de mujeres y homosexuales, y obligar a la Iglesia que quite el celibato; en definitiva ellos quieren liberalizar la Iglesia, “masonizar” la Iglesia; con el objetivo final, de que nuestra Iglesia deje de ser la Iglesia de Cristo y se una a ellos, para ser la Iglesia de Satanás e implantar el dominio total del Diablo en la Tierra. ¿Lo vamos a permitir? ¡No, no y no! La Iglesia no dará brazo a torcer, la Iglesia no va a ablandar, la Iglesia no va a liberalizar cosa alguna; la Iglesia—la verdadera Iglesia—siempre continuará firme, hasta el final de los tiempos. El bien triunfará sobre el mal, porque el bien es infinitamente superior al mal. Dios nos concederá la victoria, a nosotros los buenos. ¡Y qué viva Cristo Rey y Emperador!
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¡Muy bien este blog! ¡Muerte a los sodomitas y lesbianas! ¡Viva Cristo Rey!
ResponderEliminarGracias por su comentario antisodomita. ¡Arriba!
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