Pisoteando el derecho penal.
Por Mapsodus.
El gobierno del Pepe continúa, y cada día de su mandato, un estrago más. El 14 de abril lo dijo la prensa: el Poder Ejecutivo (Mujica y su ‘Equipo’), está elaborando un nuevo proyecto de ley para enviarlo al Parlamento, que modifique el Código Penal. Esa modificación del Código, no está siguiendo las reiteradas demandas de la población para que haya más seguridad, es decir las demandas de “mano duras” (que la mayoría rezamos por ella); sino que todo lo contrario: Mujica va a ablandar el Código Penal, más de lo que ya está.
En lugar de cumplir con las reivindicaciones del pueblo—tanto las de quienes no lo votaron, como de quienes lo votaron—Mujica hace lo opuesto. El pueblo pide: más represión; Mujica da: menos represión; el pueblo pide: penas más severas; Mujica da: penas menos severas. En fin, obviamente los deseos del Pepe son opuestos al del pueblo; claro, que evidentemente, muchos están engañados y la prensa como siempre, no colabora con la verdad.
El Pepe quiere eliminar varios delitos, como la exhibición pornográfica, el incesto, la sedición, el estupro, el abuso innominado de funciones, el desacato, la falsificación de billetes de transporte y el hurto menor a 2 UR; quiere inventar nuevos delitos raros como la “introducción de desechos peligrosos” (si es realmente buena esta propuesta, bienvenida sea, pero eso no justifica borrar otros delitos); y todavía quiere reducir la pena de copamiento de ocho a veinticuatro años, a tan sólo de cuatro a veinte años (y eso que ése es un delito que cada día crece más y se vuelve más peligroso, como en el caso del viola-ancianas, por ejemplo).
En fin, analicemos un poco: cualquiera que lea el actual Código Penal y vea sus penas, se dará cuenta de que son realmente muy leves; por ejemplo, la pena por delito de homicidio es de sólo unos veinte meses de prisión a doce años de penitenciaría (artículo 310), con agravantes es de diez a veinticuatro años de penitenciaría, y con agravantes muy especiales, es de quince a treinta años de penitenciaría (lo máximo). O sea, que una persona que quita una vida, luego de unos pocos años, puede salir para quitar otra. Máxime si tiene en cuenta, que las cárceles son verdaderas “universidades del delito”, en palabras del propio Bonomi. Una pena justa, para el delito de homicidio, sería una cadena perpetua, cosa que en este país lamentablemente no existe; porque el que mata merece morir, y como sólo el Soberano—y me refiero al Soberano verdadero, Dios y no el pueblo—puede quitar la vida, entonces la pena de muerte sería inconveniente; pero no así la cadena perpetua, donde la sociedad se libra de una persona peligrosa, que no puede adaptarse a la sociedad.
Mujica quiere eliminar la sedición, que se condena con dos a seis años de penitenciaría (artículo 143); quiere eliminar el abuso de funciones (innominado), que se castiga con tres meses de prisión a tres años de penitenciaría, inhabilitación especial de dos a cuatro años y multa de 10 a 3000UR (artículo 162); quiere eliminar el desacato por ofensa (artículo 173, numeral 1), que se castiga con tres a dieciocho meses de prisión; quiere eliminar la falsificación de billetes de empresas de transporte (artículo 234), que se castiga con una multa de entre 100 y 800 UR o prisión equivalente; y quiere eliminar también el estupro, incesto y la exhibición pornográfica. El estupro (artículo 275), se castiga con una pena que puede oscilar entre los seis meses de prisión y tres años de penitenciaría; el incesto (artículo 276), se castiga con seis meses de prisión a cinco años de penitenciaría; y la exhibición pornográfica (artículo 278), se castiga con tres a veinticuatro meses de prisión. El artículo 342, que el Pepe lo quiere eliminar, es—al parecer—el hurto de uso, cosas de poco valor y cosas comunes; y finalmente quiere disminuir la pena del delito de copamiento (artículo 344 bis) que es de ocho a veinticuatro años de penitenciaría, a sólo cuatro a veinte años.
Conclusión: las penas son muy blandas, pero eso no le basta a Mujica y sus amigos comunistas; él las quiere ablandar aún más. ¿Con qué objetivo? Con el objetivo de imponer su ideología anti-penalista y anti-represiva, para que después puedan inventar delitos nuevos, que les convenga a ellos y no a la población, para después lograr despenalizar la marihuana y el aborto. Porque con estas actitudes, como eliminar a delitos inmorales como el incesto (una desviación sexual), el estupro y la exhibición pornográfica; y ablandar en los delitos contra la propiedad, contra las personas y contra el Estado (la sedición, por ejemplo), es que el Pepe y su ideología, logran golpear, ofender, menoscabar y denostar al cristianismo, y a la civilización cristiana. Así vamos rumbo a la incivilización y a la barbarie; ya que eliminando delitos del Código Penal, lo único que se va a lograr es aumentar la cantidad de delitos y por consiguiente aumentar tanto la inseguridad real como la “sensación térmica”, es decir el miedo a la falta de seguridad, el miedo a ser víctima del delito.
Aquí debo subrayar la palabra víctima, porque lamentablemente nuestro Código Penal, parece que ha sido redactado para defender al victimario, en detrimento de los derechos de la víctima. Policía blanda e ineficiente, lleno de abogados defensores y pocos fiscales denunciantes, jueces blandos, leyes blandas, Código Penal blando y que lo quieren ablandar más; en definitiva la República, un sistema en el cual lo más importante es el consenso, la bobada, el cuidado, la protección al “pobre e indefenso” delincuente; la culpa no es de él, fueron las circunstancias las que lo llevaron a matar, a robar o a violar; en todo caso la culpa es de la sociedad. Así actúa la República; en cambio en la Monarquía, nadie duda en aplicar el derecho penal y todo el rigor y peso de la Ley (a “cara de perro”), el cual aplastará al delincuente, lo castigará severamente y si es posible, lo hará arrepentirse de su pecado, cosa que difícilmente en la República sucede, porque en la misma los delincuentes en lugar de rehabilitarse, se convierten en peores delincuentes cuando salen de prisión, reinciden y con más violencia y más maldad.
Ved la blandura del Pepe (16 de abril), en sus propias palabras: “gobernar no es mandar…en el fondo es convencer y cuando no puede convencer, busca otro camino para convencer”. Doble contradicción: si no puede convencer, entonces convence; y gobernar no es gobernar (gobernar es sinónimo de mandar). Gobernar es sinónimo de mandar, un gobernante da órdenes, un gobernante manda, un gobernante, pues, gobierna. Eso es lo que significa gobernar, por más que Mujica quiera cambiarle el significado a dicha palabra, es lo que significa y punto. Así, que si Mujica—que es el Presidente de la República, un gobernante—dice eso, entonces todo su gobierno es una farsa total; es decir, que él mismo está confesando que no gobierna, él está diciendo que no es el verdadero gobernante del Uruguay. Y entonces, ¿quién gobierna? Gobierna pues, el “Equipo” liderado por Astori e integrado por los masones.
Y finalmente, el 17 de abril, ¿qué hace el Pepe? Abre una embajada de Palestina en nuestro país. ¡Lo que faltaba! Que nuestro país reconozca el terrorismo de dicho país como legítimo, que nuestro país se alinee también con Palestina; además de ya haberse alineado con Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela y Cuba. Una Latinoamérica comunista, eso es lo que se viene; se viene, pues la U.R.S.S.A. (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas de América). Objetivo de eso: destruir a la religión católica.
Mientras el Estado reconoce los “derechos” de los delincuentes, los homosexuales, las feministas, etcétera, etcétera; aplasta los verdaderos derechos de las personas, al no aplicar el derecho penal, con toda su fuerza. ¿Cuál es nuestra propuesta? Nuestra propuesta es sustituir la República liberal-marxista-masónica-fascista-racista-sexista-clasista, por la Monarquía Católica Tradicional, donde se prioricen a las víctimas antes que a los victimarios, donde se respeten los verdaderos derechos y no se nos persigan, denigren y maltraten a los católicos. Queremos un régimen donde prevalezca la justicia y el bien, la libertad y el orden; por la Restauración de los valores morales tradicionales, de la familia tradicional, del principio de Autoridad, de las jerarquías naturales (estamentos y eso), por los fueros tradicionales, etcétera, por eso luchamos, contra todo lo que es y representa el pensamiento moderno, contra la República. Pero el bien va a triunfar; ¡el bien prevalecerá! ¡Viva la Patria! ¡Y qué viva Cristo Rey y Emperador!
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