Bandera del Reyno Oriental del Uruguay

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jueves, 9 de junio de 2011

Desde el infierno a la Tierra

Lo que a continuación sigue es un artículo extraído de Crux et Gladius, donde se muestra una durísima carta que escribe una mujer que está en el infierno. Por favor, estimado lector, lea la siguiente carta con mucha atención y tenga en cuenta lo que allí dice. Por favor, no le haga caso omiso; es de extrema importancia para su salvación, que preste la debida atención:

"10/11/2009

Carta de un alma condenada.

Tomado de:

haga click en la imagen y unase a esta gran cruzada por las Benditas Almas.

A petición de Miki de Madrid España, re-publíco este artículo.

Gladius.

Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (1) Este texto, fuerte y conmovedor, nos lo envia un Sacerdote Jesuita amigo, quien lo acompaña con la siguiente introducción:

Este material no es del gusto actual, de la sociedad moderna, por supuesto del gusto mundano, ni lamentablemente de muchos entre los llamados fieles cristianos. Debemos prestar atención hoy día a esta realidad y verdad de fe definida en la Iglesia Católica, acerca de la existencia del infierno y de su duración eterna. Tristemente, el abandono consciente o inconsciente de su consideración, está llevando a muchos a negar su existencia, con consecuencias más que lamentables en la conducta y en su ineludible juicio Divino. Lo que sigue, guste o no, no es argumento para adoptar la conocida actitud llamada del avestruz, de esconder la cabeza bajo las alas.

Este texto no configura ninguna definición eclesiástica, sino que es sólo un escrito privado que goza de licencia eclesiástica, para que pueda imprimirse y por tanto leerse.Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (16)

Carta del más allá

Testimonio impresionante de un alma condenada, acerca de lo que la llevó al Infierno

Imprimatur del original alemán: Brief aus dem Jenseits - Treves, 9-11-1953.N.4/53

Introducción al texto original

Dios se comunica con los hombres de muchas maneras. Las Sagradas Escrituras se refieren a muchas comunicaciones divinas hechas a través de visiones y aún de sueños. Los sueños, no siempre son sólo sueños.

La "carta del más allá" que se transcribe seguidamente se refiere a la condenación eterna de una joven. A primera vista parece una historia novelada. Pero considerando las circunstancias se llega a la conclusión de que no deja de tener su fondo histórico, a partir de su sentido moral y su alcance trascendental.

El original de esta carta fue encontrado entre los papeles de una religiosa fallecida, amiga de la joven condenada. Allí cuenta la monja los acontecimientos de la vida de su compañera como si fueran hechos conocidos y verificados, así como su condenación eterna comunicada en un sueño. La Curia diocesana de Treves (Alemania) autorizó su publicación como lectura sumamente instructiva.

La "carta del más allá" apareció por primera vez en un libro de revelaciones y profecías, junto con otras narraciones. Fue el Rvdo. Padre Bernhardin Krempel C.P., doctor en teología, quien la publicó por separado y le confirió mayor autoridad al encargarse de probar, en las notas, la absoluta concordancia de la misma con la doctrina católica.

Entre los manuscritos dejados en su convento por una religiosa, que en el mundo se llamó Clara, se encontró el siguiente testimonio:

Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (34)

El relato de Clara

Tuve una amiga, Anita. Es decir, éramos muy próximas por ser vecinas y compañeras de trabajo en la misma oficina M. Más tarde, Ani se casó y no volví a verla. Desde que nos conocimos, había entre nosotras, en el fondo, más amabilidad que propiamente amistad. Por eso, sentí muy poco su ausencia cuando, después de su casamiento, ella fue a vivir al barrio elegante de las villas, lejos del mío.

Durante mis vacaciones en el Lago de Garda (Italia), en septiembre de 1937, recibí una carta de mi madre en la que me decía: "Anita N murió en un accidente automovilístico. La sepultaron ayer en Wald Friendhof". Me impresioné mucho con la noticia. Sabía que mi amiga no había sido propiamente religiosa. ¿Estaría preparada para presentarse ante Dios? ¿En qué estado la habría encontrado su muerte súbita? Al día siguiente escuché misa, comulgué por la intención de Anita, en la casa del pensionado de las hermanas, donde estaba viviendo. Rezaba fervorosamente por su eterno descanso, y por esta misma intención ofrecí la Santa Comunión.

Durante todo el día percibí un cierto malestar, que fue aumentando por la tarde. Dormí inquieta. Me desperté de improviso, escuchando algo así como una sacudida en la puerta del cuarto. Encendí la luz. El reloj indicaba las doce y diez minutos. Nada. Tampoco ruidos. Tan solo las olas del Lago de Garda golpeando monótonas contra el muro del jardín del pensionado. No había viento. Yo conservaba la impresión de que al despertar encontraría, además de los golpes de la puerta, un ruido de brisa o viento, parecido al que producía mi jefe de la oficina, cuando de mal humor tiraba sobre mi escritorio una carta que lo molestaba. Reflexioné un instante si debía levantarme. ¡No! Todo no es más que sugestión, me dije. Mi fantasía está sobresaltada por la noticia de la muerte. Me di vuelta en la cama, recé algunos Padrenuestros por las ánimas y me dormí de nuevo.

Soñé entonces que me levantaba de mañana, a las 6, yendo a la capilla. Al abrir la puerta del cuarto, me encontré con una cantidad de hojas de carta. Levantarlas, reconocer la letra de Anita y dar un grito, fue cosa de un segundo. Temblando, las sostuve en mis manos. Confieso que quedé tan aterrorizada que no pude rezar. Apenas respiraba. Nada mejor que huir de allí, salir al aire libre. Me arreglé rápidamente, puse la carta dentro de mi cartera y salí en seguida. Subí por el tortuoso camino, entre olivos, laureles y quintas de la villa, más allá del conocido camino gardesano.

La mañana aparecía radiante. En los días anteriores, yo me detenía cada cien pasos, maravillada por la vista que ofrecían el lago y la Isla de Garda. El suavísimo azul del agua me refrescaba; como una niña que mira admirada a su abuelo, así contemplaba, extasiada, al ceniciento monte Baldo, que se levanta en la orilla opuesta del lago, hasta los 2.200 metros de altura. Ese día no tenía ojos para todo eso. Después de caminar un cuarto de hora, me dejé caer maquinalmente sobre un banco ubicado entre dos cipreses, donde la víspera había leído con placer "La doncella Teresa". Por primera vez veía en los cipreses el símbolo de la muerte, algo en lo que antes no había pensado.

Tomé la carta. No tenía firma. Sin la menor duda, estaba escrita por Ani. No faltaba la gran "s", ni la "t" francesa, a la que se había acostumbrado en la oficina, para irritar al Sr. G. No era su estilo. Por lo menos, no era así como hablaba de costumbre. Lo habitual en ella era la conversación amable, la risa, subrayada por los ojos azules y su graciosa nariz...Sólo cuando discutíamos asuntos religiosos se volvía mordaz y caía en el tono rudo de la carta. Yo misma me siento envuelta por su excitada cadencia. Hela aquí, la Carta del Más Allá de Anita N., palabra por palabra, tal como la leí en el sueño.Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (4)

La Carta

CLARA, NO RECES POR MÍ, ESTOY CONDENADA. Si te doy este aviso - es más, voy a hablarte largamente sobre esto - no creas que lo hago por amistad. Quienes estamos aquí ya no amamos a nadie. Lo hago como obligada. Es parte de la obra "de esa potencia que siempre quiere el mal y realiza el bien". En realidad, me gustaría verte aquí, adonde llegué para siempre. No te extrañes de mis intenciones. Aquí, todos pensamos así. Nuestra voluntad está petrificada en el mal, es decir, en aquello que ustedes consideran "mal". Aún cuando pueda hacer algo "bien" (como yo lo hago ahora, abriéndote los ojos ante el infierno), no lo hago con recta intención.

¿Recuerdas? Hace cuatro años que nos conocimos, en M. Tenías 23 años y ya trabajabas en el escritorio desde seis meses antes, cuando yo ingresé. Varias veces me sacaste de apuros. Con frecuencia me dabas buenos avisos que a mí, principiante, me venían muy bien. Pero, ¿qué es "bueno"? Yo ponderaba, en aquel entonces, tu "caridad". Ridículo... Tus ayudas eran pura ostentación, algo que desde entonces sospechaba.

Aquí, no reconocemos bien alguno en absolutamente nadie. Pero ya que conociste mi juventud, es el momento de llenar algunas lagunas. De acuerdo con los planes de mis padres, yo nunca tendría que haber existido. Por un descuido se produjo la desgracia de mi concepción. Mis hermanas tenían 14 y 16 años cuando vine al mundo. ¡Ojalá no hubiera nacido! Ojalá pudiera ahora aniquilarme, huir de estos tormentos! No hay placer comparable al de acabar mi existencia, así como se reduce a cenizas un vestido, sin dejar vestigios. Pero es necesario que exista. Es preciso que yo sea tal como me he hecho: con el fracaso total de la finalidad de mi existencia.

Cuando mis padres, entonces solteros, se mudaron del campo a la ciudad, perdieron el contacto con la Iglesia. Era mejor así. Mantenían relaciones con personas desvinculadas de la religión. Se conocieron en un baile, y se vieron "obligados" a casarse seis meses después. En la ceremonia nupcial, recibieron solo unas gotas de agua bendita, las suficientes para atraer a mamá a la misa dominical unas pocas veces al año. Ella nunca me enseñó verdaderamente a rezar. Todo su esfuerzo se agotaba en los trabajos cotidianos de la casa, aunque nuestra situación no era mala. Palabras como rezar, misa, agua bendita, iglesia, sólo puedo escribirlas con íntima repugnancia, con incomparable repulsión. Detesto profundamente a quienes van a la Iglesia y, en general, a todos los hombres y a todas las cosas. Todo es tormento. Cada conocimiento recibido, cada recuerdo de la vida y de lo que sabemos, se convierte en una llama incandescente.

Y todos estos recuerdos nos muestran las oportunidades en que despreciamos una gracia. Cómo me atormenta esto! No comemos, no dormimos, no andamos sobre nuestros pies. Espiritualmente encadenados, los réprobos contemplamos desesperados nuestra vida fracasada, aullando y rechinando los dientes, atormentados y llenos de odio. ¿Entiendes? Aquí bebemos el odio como si fuera agua. Nos odiamos unos a otros. Más que a nada, odiamos a Dios. Quiero que lo comprendas. Los bienaventurados en el cielo deben amar a Dios, porque lo ven sin velos, en su deslumbrante belleza. Esto los hace indescriptiblemente felices. Nosotros lo sabemos, y este conocimiento nos enfurece. Los hombres, en la tierra, que conocen a Dios por la Creación y por la Revelación, pueden amarlo. Pero no están obligados a hacerlo.

El creyente - te lo digo furiosa - que contempla, meditando, a Cristo con los brazos abiertos sobre la cruz, terminará por amarlo. Pero el alma a la que Dios se acerca fulminante, como vengador y justiciero porque un día fue repudiado, como ocurrió con nosotros, ésta no podrá sino odiarlo, como nosotros lo odiamos. Lo odia con todo el ímpetu de su mala voluntad. Lo odia eternamente, a causa de la deliberada resolución de apartarse de Dios con la que terminó su vida terrenal. Nosotros no podemos revocar esta perversa voluntad, ni jamás querríamos hacerlo.

¿Comprendes ahora por qué el infierno dura eternamente? Porque nuestra obstinación nunca se derrite, nunca termina. Y contra mi voluntad agrego que Dios es misericordioso, aún con nosotros. Digo "contra mi voluntad" porque, aunque diga estas cosas voluntariamente, no se me permite mentir, que es lo que querría. Dejo muchas informaciones en el papel contra mis deseos. Debo también estrangular la avalancha de palabrotas que querría vomitar. Dios fue misericordioso con nosotros porque no permitió que derramáramos sobre la tierra el mal que hubiéramos querido hacer. Si nos lo hubiera permitido, habríamos aumentado mucho nuestra culpa y castigo. Nos hizo morir antes de tiempo, como hizo conmigo, o hizo que intervinieran causas atenuantes.

Dios es misericordioso, porque no nos obliga a aproximarnos a El más de lo que estamos, en este remoto lugar infernal. Eso disminuye el tormento. Cada paso más cerca de Dios me causaría una aflicción mayor que la que te produciría un paso más rumbo a una hoguera.

Te desagradé un día al contarte, durante un paseo, lo que dijo mi padre pocos días antes de mi comunión: "Alégrate, Anita, por el vestido nuevo; el resto no es más que una burla". Casi me avergüenzo de tu desagrado. Ahora me río. Lo único razonable de toda aquella comedia era que se permitiera comulgar a los niños a los doce años. Yo ya estaba, en aquel entonces, bastante poseída por el placer del mundo. Sin escrúpulos, dejaba a un lado las cosas religiosas. No tomé en serio la comunión. La nueva costumbre de permitir a los niños que reciban su primera comunión a los 7 años nos produce furor. Empleamos todos los medios para burlarnos de esto, haciendo creer que para comulgar debe haber comprensión. Es necesario que los niños hayan cometido algunos pecados mortales. La blanca Hostia será menos perjudicial entonces, que si la recibe cuando la fe, la esperanza y el amor, frutos del bautismo - escupo sobre todo esto - todavía están vivos en el corazón del niño.

¿Te acuerdas que yo pensaba así cuando estaba en la tierra? Vuelvo a mi padre. Peleaba mucho con mamá. Pocas veces te lo dije, porque me avergonzaba. Qué cosa ridícula la vergüenza! Aquí, todo es lo mismo. Mis padres ya no dormían en el mismo cuarto. Yo dormía con mamá, papá lo hacía en el cuarto contiguo, donde podía volver a cualquier hora de la noche. Bebía mucho y se gastó nuestra fortuna. Mis hermanas estaban empleadas, decían que necesitaban su propio dinero. Mamá comenzó a trabajar. Durante el último año de su vida, papá la golpeó muchas veces, cuando ella no quería darle dinero. Conmigo, él siempre fue amable. Un día te conté un capricho del que quedaste escandalizada. ¿Y de qué no te escandalizaste de mí? Cuando devolví dos veces un par de zapatos nuevos, porque la forma de los tacos no era bastante moderna.

En la noche en que papá murió, víctima de una apoplejía, ocurrió algo que nunca te conté, por temor a una interpretación desagradable. Hoy, sin embargo, debes saberlo. Es un hecho memorable: por primera vez, el espíritu que me atormenta se acercó a mí. Yo dormía en el cuarto de mamá. Su respiración regular revelaba un sueño profundo. Entonces, escuché pronunciar mi nombre. Una voz desconocida murmuró: "¿Qué ocurrirá si muere tu padre?"

Ya no lo quería a papá, desde que había empezado a maltratar a mi madre. En realidad, no amaba absolutamente a nadie: sólo tenía gratitud hacia algunas personas que eran bondadosas conmigo. El amor sin esperanza de retribución en esta tierra solamente se encuentra en las almas que viven en estado de gracia. No era ése mi caso. "Ciertamente, él no morirá", le respondí al misterioso interlocutor. Tras una breve pausa, escuché la misma pregunta. "El no va a morir!", repliqué con brusquedad.
Por tercera vez, me preguntaron: "Qué ocurrirá si muere tu padre?". Me representé en ese momento en la imaginación el modo como mi padre volvía muchas veces: medio ebrio, gritando, maltratando a mamá, avergonzándonos frente a los vecinos. Entonces, respondí con rabia: "Bien, es lo que se merece. ¡Que muera!". Después, todo quedó en silencio.

A la mañana siguiente, cuando mamá fue a ordenar el cuarto de papá, encontró la puerta cerrada. Al mediodía, la abrieron por la fuerza. Papá, semidesnudo, estaba muerto sobre la cama. Al ir a buscar cerveza al sótano, debió sufrir una crisis mortal. Desde hacía tiempo que estaba enfermo. (¿Habrá hecho depender Dios de la voluntad de su hija, con la que el hombre fue bondadoso, la obtención de más tiempo y ocasión de convertirse?).

Marta K. y tú me hicieron ingresar en la asociación de jóvenes. Nunca te oculté que consideraba demasiado "parroquiales" las instrucciones de las dos directoras, las señoritas X. Los juegos eran bastante divertidos. Como sabes, llegué en poco tiempo a tener allí un papel preponderante. Eso era lo que me gustaba. También me gustaban las excursiones. Llegué a dejarme llegar algunas veces a confesar y comulgar. Para decir la verdad, no tenía nada para confesar. Los pensamientos y las palabras no significaban nada para mí. Y para acciones más groseras todavía no estaba madura.

Un día me llamaste la atención: "Ana, si no rezas más, te perderás". Realmente, yo rezaba muy poco, y ese poco siempre a disgusto, de mala voluntad. Sin duda tenías razón. Los que arden en el infierno o no rezaron, o rezaron poco. La oración es el primer paso para llegar a Dios. Es el paso decisivo. Especialmente la oración a Aquella que es la madre de Cristo, cuyo nombre no nos es lícito pronunciar. La devoción a Ella arranca innumerables almas al demonio, almas a las que sus pecados las habrían lanzado infaliblemente en sus manos.

Furiosa continúo, porque estoy obligada a hacerlo, aunque no aguanto más de tanta rabia. Rezar es lo más fácil que se puede hacer en la tierra. Y justamente de esto, que es facilísimo, Dios hace depender nuestra salvación. Al que reza con perseverancia, paulatinamente Dios le da tanta luz, y lo fortalece de tal modo, que hasta el más empedernido pecador puede recuperarse, aunque se encuentre hundido en un pantano hasta el cuello. Durante los últimos años de mi vida ya no rezaba más, privándome así de las gracias, sin las que nadie se puede salvar.

Aquí, no recibimos ningún tipo de gracia. Aunque la recibiéramos, la rechazaríamos con escarnio. Todas las vacilaciones de la existencia terrenal terminaron en esta otra vida. En la tierra, el hombre puede pasar del estado de pecado al estado de gracia. De la gracia, se puede caer al pecado. Muchas veces caí por debilidad; pocas, por maldad. Con la muerte, cada uno entra en un estado final, fijo e inalterable. A medida que se avanza en edad, los cambios se hacen más difíciles. Es cierto que uno tiene tiempo hasta la muerte para unirse a Dios o para darle las espaldas. Sin embargo, como si estuviera arrastrado por una correntada, antes del tránsito final, con los últimos restos de su voluntad debilitada, el hombre se comporta según las costumbres de toda su vida.

El hábito, bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza. Es ésta la que lo arrastra en el momento supremo. Así ocurrió conmigo. Viví años enteros apartada de Dios. En consecuencia, en el último llamado de la gracia, me decidí contra Dios. La fatalidad no fue haber pecado con frecuencia, sino que no quise levantarme más. Muchas veces me invitaste para que asistiera a las predicaciones o que leyera libros de piedad. Mis excusas habituales eran la falta de tiempo. ¿Acaso podría querer aumentar mis dudas interiores? Finalmente, tengo que dejar constancia de lo siguiente: al llegar a este punto crítico, poco antes de salir de la "Asociación de Jóvenes", me habría sido muy difícil cambiar de rumbo. Me sentía insegura y desdichada. Pero frente a la conversión se levantaba una muralla.

No sospechaste que fuera tan grave. Creías que la solución era tan simple, que un día me dijiste: "Tienes que hacer una buena confesión, Ani, todo volverá a ser normal". Me daba cuenta que sería así. Pero el mundo, el demonio y la carne, me retenían demasiado firme entre sus garras. Nunca creí en la influencia del demonio. Ahora, doy testimonio de que el demonio actúa poderosamente sobre las personas que están en las condiciones en que yo me encontraba entonces. Sólo muchas oraciones, propias y ajenas, junto con sacrificios y sufrimientos, podrían haberme rescatado. Y aún esto, poco a poco.

Si bien hay pocos posesos corporales, son innumerables los que están poseídos internamente por el demonio. El demonio no puede arrebatar el libre albedrío de los que se abandonan a su influencia. Pero, como castigo por su casi total apostasía, Dios permite que el "maligno" se anide en ellos. Yo también odio al demonio. Sin embargo, me gusta, porque trata de arruinarlos a todos ustedes: él y sus secuaces, los ángeles que cayeron con él desde el principio de los tiempos. Son millones, vagando por la tierra. Innumerables como enjambres de moscas; ustedes no los perciben. A los réprobos no nos incumbe tentar: eso les corresponde a los espíritus caídos.

Cada vez que arrastran una nueva alma al fondo del infierno, aumentan aún más sus tormentos. Pero, ¡de qué no es capaz el odio! Aunque andaba por caminos tortuosos, Dios me buscaba. Yo preparaba el camino para la gracia, con actos de caridad natural, que hacía muchas veces por una inclinación de mi temperamento. A veces, Dios me atraía a una Iglesia. Allí, sentía una cierta nostalgia. Cuando cuidaba a mi madre enferma, a pesar de mi trabajo en la oficina durante el día, haciendo un sacrificio de verdad, los atractivos de Dios actuaban poderosamente. Una vez fue en la capilla del hospital, adonde me llevaste durante el descanso del mediodía. Quedé tan impresionada, que estuve sólo a un paso de mi conversión. Lloraba. Pero, en seguida, llegaba el placer del mundo, derramándose como un torrente sobre la gracia. Las espinas ahogaron el trigo. Con la explicación de que la religión es sentimentalismo, como siempre se decía en la oficina, rechacé también esta gracia, como todas las otras.

En otra ocasión, me llamaste la atención porque, en lugar de una genuflexión hasta el piso, hice solamente una ligera inclinación con la cabeza. Pensaste que eso lo hacía por pereza, sin sospechar que, ya entonces, había dejado de creer en la presencia de Cristo en el Sacramento. Ahora creo, aunque sólo materialmente, tal como se cree en la tempestad, cuyas señales y efectos se perciben. En este interín, me había fabricado mi propia religión. Me gustó la opinión generalizada en la oficina, de que después de la muerte el alma volvería a este mundo en otro ser, reencarnándose sucesivamente, sin llegar nunca al fin.

Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (3)

Con esto, estaba resuelto el angustiante problema del más allá. Imaginé haberlo hecho inofensivo. ¿Por qué no me recordaste la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, en la que el narrador, Cristo, envió después de la muerte a uno al infierno y al otro al Cielo? Pero, ¿qué habrías conseguido? No mucho más de lo que conseguiste con todos tus otros discursos beatos. Poco a poco me fui fabricando un dios: con atributos suficientes para ser llamado así. Bastante lejos de mí, como para que no me obligara a tener relaciones con él. Suficientemente confuso, como para poder transformarlo a mi antojo. De este modo, sin cambiar de religión, yo podía imaginarlo como el dios panteísta del mundo o pensarlo, poéticamente, como un dios solitario.

Este "dios" no tenía Cielo para premiarme, ni infierno para asustarme. Yo lo dejaba en paz. En esto consistía mi culto de adoración. Es fácil creer en lo que agrada. Con el transcurso de los años, estaba bastante persuadida de mi religión. Se vivía bien así, sin molestias. Sólo una cosa podría haber roto mi suficiencia: un dolor profundo y prolongado. Pero este sufrimiento no llegó. ¿Comprendes ahora el significado de "Dios castiga a aquellos que ama"? Durante un domingo de julio, la Asociación de Jóvenes organizaba un paseo de A. Me gustaban las excursiones, pero no los discursos insípidos y demás beaterías. Otra imagen, muy diferente de la de Nuestra Señora de las Gracias de A., estaba desde hacía poco en el altar de mi corazón. Era el distinguido Max, del almacén de al lado. Ya habíamos conversado entretenidos, varias veces. Justamente ese domingo me invitó a pasear. La otra, con la que acostumbraba a salir, estaba enferma en el hospital.

El había comprendido que lo miraba mucho. Pero yo no pensaba en casarme todavía. Su posición económica era muy buena, pero también demasiado amable con todas las otras jovencitas. En aquel entonces yo quería un hombre que me perteneciera exclusivamente, como única mujer. Siempre conservé una cierta educación natural. (Eso es verdad. A pesar de su indiferencia religiosa, Ani tenía algo noble en su persona. Me desconcierta que también las personas "honestas" puedan caer en el infierno, si son deshonestas al huir del encuentro con Dios).

En ese paseo, Max me colmó de amabilidades. Nuestras conversaciones, es claro, no eran sobre la vida de los santos, como las de ustedes. Al día siguiente, en la oficina, me reprendiste por no haber ido al paseo de la Asociación. Cuando te conté mi diversión del domingo, tu primera pregunta fue: "¿Escuchaste Misa?". Tonta! ¿Cómo podríamos ir a Misa si salimos a las 6 de la mañana? Me acuerdo que, muy exaltada, te dije: "El buen Dios no es tan mezquino como lo son los curas". Ahora debo confesar que Dios, a pesar de su infinita bondad, considera todo con más seriedad que todos los sacerdotes juntos. Después de este primer paseo con Max, fui solamente una vez más a la Asociación, en las fiestas de Navidad. Algunas cosas me atraían. Pero en mi interior, ya me había separado de todas ustedes.

Los bailes, el cine, los paseos, continuaban. A veces peleábamos con Max, pero yo sabía cómo retenerlo. Odié mucho a mi rival que, al salir del hospital, se puso furiosa. En realidad, eso me favoreció. La calma distinguida que yo mostraba produjo una gran impresión en Max, que se inclinó definitivamente por mí. Conseguí encontrar la forma de denigrarla. Me expresaba con calma: por fuera, realidades objetivas, por dentro, vomitando hiel. Estos sentimientos y actitudes conducen rápidamente al infierno. Son diabólicos, en el sentido estricto del término. ¿Por qué te cuento todo esto? Para explicarte que así me aparté definitivamente de Dios. En realidad, Max y yo no llegamos muchas veces al extremo de la familiaridad. Me daba cuenta que me rebajaría a sus ojos si le concedía toda la libertad antes de tiempo. Por eso, supe controlarme. Realmente, yo estaba siempre dispuesta para todo lo que consideraba útil. Tenía que conquistar a Max. Para eso, ningún precio era demasiado alto.

Nos fuimos amando poco a poco, porque ambos teníamos valiosas cualidades que podíamos apreciar mutuamente. Yo era habilidosa, eficiente, de trato agradable. Retuve a Max con firmeza y conseguí, al menos durante los últimos meses antes del casamiento, ser la única que lo poseía. En eso consistió mi apostasía, en hacer mi dios con una criatura. En ninguna otra cosa puede realizarse más plenamente la apostasía como en el amor a una persona del otro sexo, cuando ese amor se ahoga en la materia. Esto es su encanto, su aguijón y su veneno. La "adoración" que tenía por Max se convirtió en mi religión. En ese tiempo, en la oficina, yo arremetía virulentamente contra los curas, los fieles, las indulgencias, los rosarios y demás estupideces.

Trataste de defender con una cierta inteligencia todo lo que yo atacada, aunque quizás sin sospechar que en realidad el problema no estaba en esas cosas. Lo que yo buscaba era un punto de apoyo. Todavía lo necesitaba para justificar racionalmente mi apostasía. Estaba sublevada contra Dios. No te dabas cuenta. Creías que todavía era católica. Por otra parte, yo quería ser llamada así; inclusive pagaba la contribución para el culto. Porque un cierto "reaseguro" nunca viene mal. Es posible que tus respuestas a veces dieran en el blanco. Pero no me alcanzaban, porque no te concedía razón. A raíz de estas relaciones sobre bases falsas, fue pequeño el dolor de nuestra separación, con motivo de mi casamiento.

Antes de casarme, me confesé y comulgué una vez más. Era una formalidad. Mi marido pensaba igual. Si era una formalidad, ¿por qué no cumplirla? Ustedes dicen que una comunión así es "indigna". Bien, después de esa comunión "indigna", logré un cierto sosiego en mi conciencia. Esa comunión fue la última. Nuestra vida conyugal transcurría, en general, en armonía. En casi todos los puntos teníamos la misma opinión. También en esto: no queríamos cargar con hijos. En realidad, mi marido quería tener uno, uno solo, naturalmente. Finalmente conseguí que él renunciara a ese deseo. Lo que más me gustaba eran los vestidos, los muebles lujosos, las reuniones mundanas, los paseos en automóvil y otras distracciones. Fue un año de placer el que medió entre mi casamiento y mi muerte repentina.

Todos los domingos íbamos a pasear en auto o visitábamos a los parientes de mi marido. Me avergonzaba de mi madre. Esos parientes se destacaban en la vida social, igual que nosotros. Pero en mi interior, sin embargo, nunca fui feliz. Había algo indeterminado que me corroía. Mi deseo era que, al llegar la muerte - la que sin duda demoraría mucho todavía - todo acabara. Ocurría tal como yo lo había escuchado de niña, durante una plática: Dios recompensa en este mundo toda obra buena que se haga. Si no puede premiarla en la otra vida, lo hace en la tierra. Inesperadamente, recibí una herencia de la tía Lote. Mi marido tuvo la suerte de ver sus ingresos notablemente aumentados. Así pude instalar, confortablemente, una casa nueva.

Mi religión estaba muriendo, como un resplandor crepuscular en un firmamento lejano. Los bares de la ciudad, los hoteles y los restaurantes por los que pasábamos en nuestros viajes, no nos acercaban a Dios. Todos los que los frecuentaban vivían como nosotros: de fuera hacia adentro, no de dentro hacia afuera. Si durante los viajes de vacaciones visitábamos una célebre catedral, tratábamos de divertirnos con el valor artístico de sus obras primas. Los sentimientos religiosos que irradiaban - especialmente las iglesias medievales - yo los neutralizaba criticando circunstancias accesorias de un hermano lego que nos guiaba, criticaba su negligencia en el aseo, criticaba el comercio de los piadosos monjes que fabricaban y vendían licor, criticaba el eterno repique de campanas llamando a los sagrados oficios, diciendo que el único fin era ganar dinero...

Así era como conseguía apartar a la gracia, cada vez que me llamaba. Especialmente descargaba mi mal humor frente a algunas pinturas de la Edad Media representando al Infierno en libros, cementerios y otros lugares. Allí el demonio asaba a las almas sobre fuego rojo o amarillo, mientras sus compañeros, con largas colas, le traen más víctimas. Clara, el infierno puede ser dibujado, pero nunca exagerado! Siempre me burlaba del fuego del infierno. Acuérdate de una conversación durante la cual te puse un fósforo encendido bajo la nariz, preguntándote: "¿Así huele?"

Apagaste en seguida la llama. Aquí nadie consigue hacerlo. Te digo más: el fuego del que habla la Biblia no es el tormento de la consciencia. Fuego es fuego! Debe ser interpretado al pie de la letra cuando Aquel dijo: "Apartáos de mí, malditos, id al fuego eterno". Al pie de la letra! ¿Y cómo puede ser tocado un espíritu por el fuego material? Preguntarás. ¿Y cómo puede sufrir tu alma, en la tierra, si pones el dedo sobre una llama? Tampoco tu alma se quema, mientras tanto el dolor lo sufre todo el individuo. Del mismo modo, nosotros estamos aquí espiritualmente presos al fuego de nuestro ser y de nuestras facultades. Nuestra alma carece de la agilidad que le sería natural; no podemos pensar ni querer lo que querríamos.

No te sorprendas de mis palabras. Es un misterio contrario a las leyes de la naturaleza material: el fuego del infierno quema sin consumir. Nuestro mayor tormento consiste en saber que nunca veremos a Dios. ¿Cómo puede atormentarnos tanto esto, si en la tierra nos era indiferente? Mientras el cuchillo está sobre la mesa, no te impresiona. Le ves el filo, pero no lo sientes. Pero si el cuchillo entra en tus carnes, gritarás de dolor. Ahora, sentimos la pérdida de Dios. Antes, sólo pensábamos en ella.

No todas las almas sufren igual. Cuanto mayor fue la maldad, cuanto más frívolo y decidido, tanto más le pesa al condenado la pérdida de Dios, tanto más lo sofoca la criatura de que abusó. Los católicos que se condenan sufren más que los de otras religiones, porque recibieron y desaprovecharon, por lo general, más luces y mayores gracias. Los que tuvieron mayores conocimientos sufren más duramente que los que tuvieron menos. El que pecó por maldad sufre más que el que cayó por debilidad. Pero ninguno sufre más de lo que mereció. Oh, si esto no fuera verdad, tendría un motivo para odiar!

Un día me dijiste: nadie va al infierno sin saberlo. Eso le habría sido revelado a una santa. Yo me reía, mientras me atrincheraba en esta reflexión: "siendo así, siempre tendré tiempos suficiente para volver atrás". Esta revelación es exacta. Antes de mi muerte repentina, es verdad, no conocía al infierno tal como es. Ningún ser humano lo conoce. Pero estaba perfectamente enterada de algo: "Si mueres, me decía, entrarás en la eternidad como una flecha, directamente contra Dios; habrá que aguantar las consecuencias". Como te dije, no volví atrás. Perseveré en la misma dirección, arrastrada por la costumbre, con la que los hombres actúan cuanto más envejecen.

Mi muerte ocurrió así: Hace una semana - digo según las cuentas que llevan ustedes, porque si calculara por mis dolores, podría estar ardiendo en el infierno desde hace diez años - mi marido y yo salimos en otra excursión dominguera, que fue la última para mí. El día estaba radiante de sol. Me sentía muy bien, como pocas veces. Sin embargo, me traspasaba un presentimiento siniestro. Inesperadamente, en el viaje de regreso, mi marido y yo fuimos enceguecidos por los faros de un automóvil que venía en sentido contrario, a gran velocidad. Max perdió el control del vehículo. Jesús! Se escapó de mis labios, no como oración sino como grito. Sentí un dolor aplastante: comparado con el tormento actual, una bagatela. Después perdí el sentido.

¡Qué extraño! Aquella misma mañana, sin explicación, había surgido en mi mente este pensamiento. "Por una vez, podrías ir a Misa". Era como una súplica. Un "¡no!" claro y decidido cortó el curso de la idea. "Con esas cosas tengo que terminar definitivamente". Es decir, asumí todas las consecuencias. Ahora las soporto.

Lo que ocurrió después de mi muerte lo sabes. La suerte de mi marido, de mi madre, lo que ocurrió con mi cadáver, mi entierro, lo sé por una intuición natural que tenemos todos los que estamos aquí. Del resto de lo que ocurre en el mundo poseemos un conocimiento confuso. Sabemos lo que se refiere a nosotros. De este modo veo el lugar donde vives. Desperté de improviso en el momento de mi muerte. Me encontré inundada por una luz ofuscante. Era el mismo sitio donde había caído mi cadáver. Sucedió como en el teatro, cuando se apagan las luces de la sala, sube el telón y aparece una escena trágicamente iluminada. La escena de mi vida. Como en un espejo, mi alma se mostró a sí misma. Vi las gracias despreciadas y pisoteadas, desde mi juventud hasta el último "no" frente a Dios.

Me sentí como un asesino, al que llevan ante el tribunal para ver a la víctima exánime. ¿Arrepentirme? ¡Nunca! ¿Avergonzarme? ¡Jamás!

Mientras tanto, no conseguía permanecer bajo la mirada de Dios, a quien rechazaba. Sólo tenía una salida: la fuga. Así como Caín huyó del cadáver de Abel, así mi alma se proyectó lejos de esta visión de horror.

Este era el Juicio particular.

Habló el invisible juez: "APÁRTATE DE MI". De inmediato mi alma, como una sombra amarilla de azufre, se despeñó al lugar del eterno tormento.Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (25)

Epílogo de Clara:

Así terminó la carta de Anita sobre el Infierno. Las últimas palabras eran casi ilegibles, tan torcidas estaban las letras. Cuando terminé de leer la última línea, la carta se convirtió en cenizas. ¿Qué es lo que escucho? En medio de los duros términos de las palabras que imaginaba haber leído, resonó el dulce tañido de una campana. Me desperté de inmediato. Estaba acostada en mi cuarto. La luz matinal entraba por la ventana. Las campanadas de las Avemarías llegaban de la iglesia parroquial. ¿Todo había sido un sueño?

Nunca había sentido antes en el Angelus tanto consuelo como después de ese sueño. Lentamente, fui rezando las oraciones. Entonces comprendí: la bendita Madre del Señor quiere defenderte. Venera a María filialmente, si no quieres tener el destino que te contó - aunque fuera en sueños - un alma que jamás verá a Dios. Temblando todavía por la visión nocturna, me levanté, me vestí con prisa y huí a la capilla de la casa. Mi corazón palpitaba con violencia. Los huéspedes que estaban más cerca me miraban con preocupación. Quizás pensaban que estaba agitada por correr escaleras abajo.

Una bondadosa señora de Budapest, un alma sacrificada, pequeña como una niña, miope, aún fervorosa en el servicio de Dios, de gran penetración espiritual, me dijo por la tarde en el jardín: "Señorita, Nuestro Señor no quiere ser servido con excitación". Pero ella advertía que otra cosa me había excitado y aún me preocupaba. Agregó, bondadosamente: "Nada te turbe - conoces el aviso de Santa Teresa - nada te espante. Todo pasa. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta". Mientras susurraba esto, sin adoptar un aire magisterial, parecía estar leyendo mi alma.

"Sólo Dios basta". Sí, El ha de bastarme, en éste o en el otro mundo. Quiero poseerlo allí un día, por más sacrificios que tenga que hacer aquí para vencer. No quiero caer en el infierno.Frescos del infierno, iglesia de San Eusebio a Pelaggio (40)

Algunas consideraciones finales

Quizás no como objeción, pero no puede eludirse una pregunta: ¿Cómo puede haber recordado Clara con tal precisión todas las palabras de la carta de la condenada? Respondemos: quien hace lo más, puede hacer lo menos. Quien comienza una obra, puede también concluirla. Si la manifestación de ultratumba es un hecho preternatural, Clara debe haber tenido también una asistencia preternatural para escribir con exactitud todas las palabras leídas durante la visión.

La eternidad de las penas del infierno es un dogma. Seguramente, el más terrible de todos. Tiene su fundamento en las Sagradas Escrituras. Ver San Mateo XXV, 41 y 46; II a los Tesalonicenses, 1, 9; Judith XIII; Apocalipsis XIV, 11 y XX, 10; todos estos textos son irrefutables, en los que la expresión "eterno" no puede interpretarse como "largo o prolongado". De la conveniencia de ilustrar este dogma con un caso particular, nos da ejemplo Nuestro Señor Jesucristo en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Allí se encuentra una descripción del infierno y del peligro de caer en él. No es otra la intención de este trabajo. Expresa también nuestra finalidad el siguiente consejo: "Vayamos al infierno mientras estemos vivos, para no caer allí después de la muerte"."

CON ESTO QUEDA DEMOSTRADO QUE EL INFIERNO EXISTE.

martes, 23 de noviembre de 2010

La ignorancia del ateo demostrada

Por Madaboute.
(Dedicado especialmente al señor Quilvio Vásquez).



Objetivo de esta entrada: NO es ni ofender al señor Vásquez, ni querer hundirlo, ni insultarlo gratuitamente. ¡NO! Pues como bien dice en mi perfil, no me gusta la violencia sin sentido. El objetivo es intentar hacerlo pensar al señor Presidente de la Asociación de Ateos Dominicanos, intentando de que deje de ser ateo y le haga un bien a sus seguidores, a la República Dominicana y a sí mismo.
Si ese ilusionado objetivo no se logra, por lo menos que sirva como otra entrada buena más para este blog, para seguir impulsando la fe: algo muy valioso, el tesoro más valioso que tenemos, pero que lamentablemente es tan despreciado.

A continuación os dejo entonces un artículo escrito Quilvio Vásquez, con mis críticas y refutaciones (humildes refutaciones) en azul. Esto es otra prueba más de que el ateo es un rotundo ignorante:

"La ignorancia es la causa de todos nuestros males

Por Quilvio Vásquez,
Presidente Asoc. de Ateos (ignorantes) Dominicanos


No puedo salir del asombro, cuando leo que hay personas, que cierran los ojos, ante la necesidad de salir de la ignorancia y el provecho que esto puede causar en el bienestar humano. Es necesario educar a nuestros niños libres de temores, en un mundo sin diablos y sin dioses. Sí, para que hagan lo que quieran, como por ejemplo ir a matarte, libres de temores, sin remordimiendo. ¡Ah qué lindo un mundo "sin diablos y sin dioses"! Hago lo que quiero, cuando quiero y donde quiero. ¡Por favor! Ya empiezas mal.

El cristianismo es perverso (mirá, hablas igualito a un nazi: "el cristianismo es perverso"; ¡no!, el nazismo, el capitalismo y el comunismo: ¡eso sí, que son perversos!), no es porque hay personas perversas que lo practican; después de un supuesto arrepentimiento de sus debilidades; es perverso en esencia, porque pretende convencer al hombre de que es hijo del pecado (el hombre no es hijo del pecado, sino de Dios; pero el hombre cometió el pecado original al haber desobedecido a Dios; ni sabes de lo que hablas; se nota que eres bien ignorante), o mejor dicho hijo del mal. Es perverso porque pretende decir que el hombre no tiene buenas virtudes, y que sólo puede adquirirlas si se une a la reverencia de un dios que no existe y que sólo sirve para justificar todas las cosas malas que ocurren (¡Ah los ateos! Todos se creen filosófos, todos "saben" más que Santo Tomás de Aquino, que San Agustín, que Aristóteles, que Platón: ¡son unos genios, che!). Un dios que es prepotente, intolerante y asesino (Bakunin hablando: parece un lobo alzado). Un dios que siempre cae bien aunque nos pasen las peores tragedias, porque todo se realiza de acuerdo con su voluntad y no se mueve una sola hoja sin que él lo quiera (Se nota que le tienes mucha envidia a Dios, porque Él es omnipotente y tú eres un fanfarrón, un estúpido creado por Él; pero no te das cuenta de que todo lo que dices sólo sirve para reforzar la fe de los creyentes. ¡Qué patético eres!).

Debido a la educación religiosa es que se producen las guerras, porque el sólo hecho de decir que el único Dios verdadero que existe es el de Ustedes es suficiente, para que los demás les digan, que ustedes están equivocados, porque su Dios está vivo y ellos lo sienten dentro del corazón. Estas personas no aceptan que nadie dudes de su Dios y lo imponen, se unen a los gobernantes represivos y crean las reglas, que han hecho un fracaso de esta sociedad. ¿Debido a la educación religiosa? ¡Ja! Debido a la educación irreligiosa es que se producen las guerras (véase Unión Soviética, Corea del Norte, Cuba, etcétera). Además, cuando hay guerras por religión, se producen guerras santas, como las Cruzadas, en donde se lucha para defender la Verdad. La Verdad con mayúscula, que no es una verdad creada por el hombre a su antojo, sino que es la Verdad verdadera, la de Verdad en serio. Por cierto, el Dios verdadero es el único que existe, que es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; nuestros hermanos musulmanes y judíos aún no han comprendido la religión verdadera, pero ojalá que algún día se conviertan y se den cuenta de la verdad. Pero ellos, por lo menos son mejores que tú, que no pasas de un ignorante ateo que crees que no crees en algo...Lo más seguro es que creas en ti mismo y esa sea tu "religión"; y tú te creas que eres "dios", porque así son los ateos; al no creer en Dios, el ateo se cree que él es Dios, es decir que inventa un "dios", aunque obviamente esto nunca lo admita. No lo admite, pero en el Fondo el ateo sabe que es así...y por eso su vida es tan desgraciada y vacía. Claro, que va a intentar "argumentar" (en realidad rebuznar) el ateo, diciendo que él no necesita creer en Dios y su vida no es desgraciada ni vacía, porque vive lo más bien. Lo único que hace con eso es mentirse a sí mismo. Pues bien, es libre de hacerlo, pero cuando llegue el día de su juicio y se encuentre cara a cara con Dios, Él le dirá: "Así que yo no existo, bueno entonces tú tampoco existes". Y Él te alejará de su presencia Soberana y terminarás en el infierno. Cada uno es libre de elegir, si quiere salvarse o no.

La religión es una droga, que ha hundido esta sociedad en el fracaso y ha sumergido el mundo en una guerra sin fin y que sólo va a terminar cuando paremos de creer que dios es el responsable de todo lo que ocurre. El ateo continúa rebuznando, cuando en realidad lo que es una droga es la irreligión y la pseudo-religión, las cuales están hundiendo al mundo en el fracaso y en una guerra sin fin; y la prueba está en que hoy, cuando hay más ateísmo que nunca, es cuando el mundo está peor que nunca. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Los hechos demuestran la verdad.

Teo Zorrilla cita la guerra de Ruanda y trata de confundir diciendo que la religión no tiene que ver nada con eso, y que el hombre solo por intereses económicos haces las guerras, pero solo pretende confundir, porque todo el mundo sabe que la guerra de Irak no fue por petróleo (es aquí donde tu ignorancia queda completamente demostrada, pues lo que todo el mundo sabe es justamente que la guerra de Irak fue por petróleo, o sea $$money$$), que esa guerra fue religiosa, porque a los niños musulmanes se le enseñaba que estados unidos era el gran Satán y todo americano debía de morir. También la guerrera de los Hutu y los Tutsis tuvo implicaciones religiosas, porque la ONU sometió a dos ONG religiosas españolas, que sustentaron económicamente al pueblo Hutu. El pueblo de Ruanda practica RITOS AFRICANOS UN 70 POR CIENTOS , UN 20 POR CIENTO SON CATOLICOS, UN 10 POR CIENTOS PROTESTANTES Y UN UNO POR CIENTO ES MUSULMAN. Bien, si el porcentaje de católicos fuera del 100% Ruanda sin duda estaría mejor y no sólo Ruanda, sino todo el mundo, pero...cada uno es libre de creer lo que quiera. Ahora claro, la verdad es verdad, independientemente del número de personas que creean en ella y al fin de cuentas hay sólo una religión verdadera.


En la guerra de La Malvinas, se integraron intereses, de compañías petroleras, tanto Americana, como inglesas. Pero no podemos olvidar que tanto Inglaterra como, Argentina son dos pueblos profundamente religiosos, uno es anglicano y el otro católico. ¿Para qué sirve la educación religiosa? Para matarse los unos con los otros. Otro ejemplo idiota: esa guerra fue por territorio, no por religión abombado. ¿Para qué sirve la educación atea? Para formar idiotas que se maten los unos con los otros. La religión enseña la paz, el amor, la libertad, la religión enseña valores; en cambio la educación atea es $$$$.

La Guerra entre Vietnam y Corea, acompañada de la intervención norteamericana, es el típico ejemplo de usar la religión para alimentar el odio contra el enemigo, cada vez que se subía un aviador a bombardear a Vietnam, rezaba y le pedía la ayuda de Dios, porque su misión era un castigo al Ateo, que no creía en dios ni en su religión. Y sin embargo, hoy Vietnam que derrotó a los hijos de Dios, es hoy unos de los países con mejor estándar de vida. ¡Bien por la U$A en ese caso! Lástima que perdió...pero bueno, hoy Vietnam es una porquería, como China, Corea del Norte y Cuba. Pero tranquilo, que ¡ya vendrá la revancha! A Él nada lo derrota, si la U$A perdió fue porque Él lo quizo. Él sabe y yo no cuestiono, yo obedezco.

La Segunda guerra mundial, es mejor que los religiosos no digan nada, en todo el internet aparecen las buenas relaciones que tenían la religión católica y este mensajero de la muerte llamado Hitler, debo de recordar que el libro de Hitler titulado MI lucha, nunca fue incluido entre los libros prohibidos por el vaticano. ¡Bueno, ahora sí que la embarraste bien! Primero, atorrante: si tú crees en ese "dios" tuyo llamado "el internet" (para mí se decía la internet, pero...) te estás contradiciendo y me estás dando la razón. Segundo: el concordato que la Iglesia firmó con Hitler, es un concordato como cualquier otro que la Iglesia firmó con muchos países en esa época y en dicho concordato se especificaba que el régimen nazi debía respetar la libertad religiosa, cosa que después no cumplió porque Hitler no sólo persiguió judíos, sino que persiguió católicos también, tanto polacos como sus "queridos" alemanes. Tercero: la Iglesia condenó al nazismo (veáse Pío XII y su actitud frente al nacional-SOCIALISMO). Cuarto: Hitler era un rotundo pagano, que se hacía pasar por católico para engañar a la gente. ¿Nunca oíste hablar de la Sociedad Thule? ¿No se lo consultaste a tu "dios el internet"? Quinto: ¿Leíste "Mi Lucha"? Si lo lees y no tienes un problema de comprensión lectora, entenderás como Hitler era realmente un pagano. Sexto: ¿Sabes como funciona el Index librorum prohibitorum? Se nota que no, porque sino sabrías que aquellas obras que rotundamente sean opuestas a la Doctrina Católica están prohibidas ipso facto. ¿Por qué crees, por ejemplo, que Marx, Bakunin y Nietzsche no están en el Index? Séptimo: te recomiendo esta entrada para que comiences a educarte un poco: http://gonellismo.blogspot.com/2010/11/paremos-con-el-genocidio.html.

La primera guerra mundial es casi una responsabilidad del cristianismo, que comenzó a tener terror del movimiento socialista y se unió a los peores tiranos para que le aseguraran poder y dominio sobre los infelices creyentes. Si el socialismo es bueno, entonces el nacional-SOCIALISMO es mejor. ¡Por favor! Por cierto, ¿qué poder?

El hombre actúa por la enseñanza que recibe, la mente del niño nace en blanco. Solo por la enseñanza de conductas religiosas hipócritas y delictivas, el niño aprende a mentir. Serías un buen bufón en la Corte de nuestra Reina D. Olga Spilman. Con la religión el niño aprende la Verdad; no sé si sabías, pero uno de los mandamientos del cristianismo es no mentir... Y lo peor de todo, es que tú te mientes a ti mismo. ¿Quién será el hipócrita?

La moral es humana, es instintiva, es natural. La honestidad es instintiva y natural, no hay maldad en el pensamiento del hombre cuando deja que sus conocimientos partan de cosas reales, preguntando siempre cuando no entiende algo y dando repuestas verdaderas a las cosas que comprende. El sofista barato hablando. De veras, ¡serías un buen bufón!

Cuando un hombre dice que dios existe sabe que está mintiendo, porque Dios es la respuestas a cosas que el no entiende y que no puede explicar. ¿Cuando yo digo que Dios existe sé que estoy mintiendo? ¡Ja! Como te lo indiqué es al revés.

Si a Usted le preguntan cuál fue primero del huevo y la gallina, respondería como todo el creyente de la creación que lo primero fue la gallina y a la siguiente pregunta diría, como todo buen creyente en la creación, que la gallina la hizo dios para que nosotros nos alimentáramos. Eso es obvio, Dios creó todo, pues las cosas no surgen de la nada por sí solas, así como así. Eso la ciencia nunca lo ha podido explicar ni podrá jamás. Usted siga esperando sentado no más, que la ciencia se lo explique, mientras que yo continuaré creyendo en la Verdad.

Un creyente siempre afirma cosas que no sabe y habla de ellas como si fueran verdaderas. Un creyente siempre afirma cosas, que puede saberlas por razón o por fe. San Agustín nos decía que esas eran las dos vías de acceso a la Verdad. Justamente con mis afirmaciones, demuestro mi sabiduría, mientras que tú con tus tonterías sólo demuestras tu profunda ignorancia, pues "toda la verdad, dígala quien la diga, proviene del Espíritu Santo" (Santo Tomás de Aquino, quien sabía muchísimo más que yo; ni que hablar que tú).

Es por eso que un creyente afirma que un hombre caminó después de tres días de muerto, que caminó sobre las aguas y que una muchacha quedó embarazada por un espíritu. Debiste decir: es por eso que un creyente afirma que Jesús Nuestro Señor resucitó tres días después de su muerte, que Él había caminado tranquilamente sobre las aguas y que la Santísima Virgen María concibió por obra y gracia del Espíritu Santo, quedó embarazada, dio a luz al Hijo y ¡siempre fue Virgen! Y lo más bueno de todo esto, es que es Verdad. Pero claro, para tí son "ficciones".

No salgo del asombro cuando una persona concibe que Dios es un paradigma moral, porque esta partiendo de una mentira. Pero mayor es mi asombro cuando veo una persona que no es un ignorante, decir que Dios es algo real y que no es un invento de los hombres, que se imaginan un ser que reúnas todas las cualidades que existen dentro de su sano juicio y que representa el bien. Dios es una idea, y fue creada para simbolizar La idea del bien. ¡Qué bufón tan chistoso! Sigues confirmando tu ignorancia, pues si una persona que no es ignorante dice que Dios es algo real, sabrá más que tú para afirmar eso. Y yo te lo digo serenamente: Dios es algo real, te guste o no. Para tí debe ser más cómodo vivir sin Dios, pero ¡oh cuán desgraciada y vacía debe ser tu vida! En fin... si eres masoquista, problema tuyo.

La idea de dios surgió de hombres sanos, con mentes puras y un alto concepto de la espiritualidad.

Las religiones distorsionaron esa Idea y le atribuyeron barbaridades, comenzaron a inventar que sanaba las enfermedades, que producía la lluvia, que deba buena suerte, que determinaba todo, y que necesitaba el afecto de nosotros y que incluso se incomoda si no le hacemos reverencia, que hay que hacerle templo en su honor y hacerle sacrificios de animales. Pero el peor de todos los casos es cuando esos hombres comienzan a decir que se comunicó con ellos y les dijo como debíamos de comportarnos. Esa idea escribió un libro y lo entregó a sus mensajeros para que nos amenazara si no cumplíamos con las órdenes de estos estafadores." Bueno...ahora resulta que la idea de dios no es tan mala, porque "surgió de hombres sanos, con mentes puras y un alto concepto de la espiritualidad", sino que lo malo son las religiones. Mira: ¡qué chistosa conclusión la tuya!
Además, te continúas equivocando: el hombre no creó a Dios, sino que fue Dios quien creó al hombre. Y al final relajas al judaísmo, al cristianismo y al islam (con tu cerebrito haciendo hincapié en el cristianismo, de seguro; ¡como siempre!: mi religión, la más "mala", la "peor de todas", ¡siempre fuimos, somos y seremos los más perseguidos!) e insultas a la Biblia (o al Corán). En fin...sólo demuestras ignorancia. No, perdón, no sólo eso, sino también odio: a las religiones en general, a las religiones monoteístas en particular y haciendo fuerte hincapié (con un profundo odio realmente) al cristianismo y en especial a la Santa Iglesia Católica.

Y estos son algunos comentarios que recibió el hombre:

"Edgar Peña dijo...

QUILVIO.
TU DAS VERGUENZA, TU ERES UN DESECHO DE DIOS, Y POR ESO TE ESPERA UNA ORRENDA CODENACION EN EL INFIERNO.
10 de noviembre de 2010 09:54
ATEODOM: dijo...

No se porque doy verguenza, porque no le hago mal a nadie, vivo para servir a los demás, nunca he peleado con nadie, y soy honesto cuando hablo. La mentira en mi esta excluida y tengo un gran amor por la verdad. Considero que la unica forma de conseguir lo que necesito es trabajando, mi mayor meta es no sufrir ni hacer sufrir a nadie.
10 de noviembre de 2010 20:02
Edgar Peña dijo...

POR ESO ES, ASI MISMO SE JUSTIFICO UN FARICEO ANTE JESUS, YO NO HAGO MAL A NADIE, SOY HONESTO, ETC ETC.

ESE ES TU PROBLEMA, EXAMINATE BIEN
Y ENCONTRARAS UN MAL DENTRO DE TU CORAZON.

TODOS SOMOS PECADORES, TODOS
NO HAY JUSTO, NI AUN UNO.

EL UNICO QUE PUEDE LIMPIAR TU CORAZON DE ESE YO NO SOY, YO NO HAGO, ES JESUCRISTO EL HIJO DE DIOS

EL ES REAL. EL EXISTE. MIRA AL CIELO. VE LA NATURALEZA. POR FAVOR.
NO TE ENGAÑES A TI MISMO.

AH, Y DAS VERGUENZA PORQUE BLASFEMAS DE DIOS.
PERDON."

Bueno, eso es todo en esta entrada; espero que sirva para reforzar la fe de los creyentes en estos momentos tan difíciles que estamos pasando todos; por ejemplo aquí en Uruguay, donde el des-gobierno del Pepe quiere imponer la educación sexual para corromper desde pequeños a los inocentes niños. ¿Qué futuro tendrán nuestros niños? Dejo esa pregunta planteada para los lobos del "gobierno" pepista tupamaro. Nosotros la Resitencia Católica: ¡continuaremos firmes! ¡Viva Cristo Rey!

lunes, 27 de septiembre de 2010

Setiembre

Por Alberto Lamparoni Prodi.
Frente al inmundo Mes de la Diversidad impuesto por la despótica Intendencia Municipal de Montevideo, comandada por Viejimunda Ana Olivera la comunista tupamara, la Santa Iglesia Católica con su admirable Santa Intransigencia y Santa Intolerancia ha decretado a Setiembre como Mes de la Biblia. Lea lo siguiente extraído de la página de la Conferencia Episcopal del Uruguay.




"El Mes de la Biblia en Uruguay

Al inicio de la celebración del Mes de la Biblia, la Comisión Nacional de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal Uruguaya invitó a las comunidades y a sus integrantes a acercarse en forma personal, grupal y familiar a la Biblia y compartir la Lectio Divina, y ofreció un material elaborado a modo de propuesta “para un encuentro con la parábola del Sembrador”.

Por su parte, las Diócesis vienen desarrollando distintas actividades en este Mes de la Biblia:

Mes de la Biblia en la Diócesis de Florida

En la Diócesis de Florida, se ha iniciado el mes de la BIBLIA con la entronización de la Sagradas Escrituras en las celebraciones Eucarísticas del domingo.

En la Catedral Virgen de los Treinta y Tres, se entronizó la Palabra de Dios en todas las misas. Es posible leer en su altar el versículo 4 del capítulo 1 del Evangelio de San Juan. “EN LA PALABRA ESTÁ LA VIDA”.

Antes de la comunión, en las celebraciones se invitó para que todos pasaran y veneraran la Sagradas Escrituras.

Leemos en el Concilio Vaticano II: “La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia”.

El sábado 25 del presente mes se desarrollará en el Salón Diocesano el “VII Curso de Formación Bíblica Diocesana” con el tema: 2012: fin del mundo?.

El mismo es organizado por la Pastoral Bíblica Diocesana y comenzará a las 9:00 hs.

Mes de la Biblia en la Diócesis de Tacuarembó

“.. En la Palabra esta la vida”

En el mes de la Biblia, entre otras actividades, la Diócesis de Tacuarembó ofrece un retiro que tendrá lugar el 25 de setiembre, en la Parroquia de Lourdes, de 18:30 a 20:30 hs.

Información proporcionada por el Pbro. César Buitrago (Dicócesis de Florida) y por Karen Da Silva (Diócesis de Tacuarembó)

Setiembre: Mes de la Biblia

Al celebrarse en setiembre el Mes de la Biblia, la Comisión Nacional de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal Uruguaya invita a las comunidades y a sus integrantes a acercarse en forma personal, grupal y familiar a la Biblia y compartir la Lectio Divina, al tiempo que presenta un material elaborado a modo de propuesta “para un encuentro con la parábola del Sembrador” .

En las líneas que preceden al material propuesto, los integrantes de la referida Comisión señalan que “la Palabra de Dios es alimento para nuestra vida cristiana en la medida que aprendemos a escucharla. Uno se alimenta de la Palabra cuando la escucha y cuando la práctica. El pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía son alimentos indispensables en nuestro seguimiento del Señor como discípulos, alimentos para el hoy de nuestras vidas que nos conducen hasta la vida eterna. Para que sea así debemos ‘comer la Palabra’ y el ejercicio de lectura orante llamada Lectio divina nos ayudará a ello”.

Recuerdan, asimismo, que “la Palabra de Dios no sólo atraviesa transversalmente todas las pastorales, sino que es su FUENTE. Su Ser y Hacer, su Vida y Misión tienen como origen y fuente la Palabra que ha puesto su morada en medio de los hombres: Jesucristo, Palabra por excelencia de Dios Padre”.

Carta de la Comisión Nacional de la Animación Bíblica de la Pastoral

Hermanos (as), desde la Comisión Nacional de la Animación Bíblica de la Pastoral, estamos llegando a ustedes en este mes especial de la PALABRA. Queremos animarles a que en este mes de la BIBLIA, puedan acercarse a ella con más frecuencia, puedan compartir en familia, en pequeños grupos, o en la comunidad parroquial la Lectio Divina.

La Palabra de Dios es alimento para nuestra vida cristiana en la medida que aprendemos a escucharla. Uno se alimenta de la Palabra cuando la escucha y cuando la práctica. El pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía son alimentos indispensables en nuestro seguimiento del Señor como discípulos, alimentos para el hoy de nuestras vidas que nos conducen hasta la vida eterna. Para que sea así debemos “comer la Palabra” y el ejercicio de lectura orante llamada Lectio divina nos ayudará a ello.

En la Iglesia entera estamos viviendo una gran primavera que el Espíritu va suscitando con la fuerza de la Palabra Divina. En la Asamblea General de los obispos reunidos en abril pasado (CEU), han aprobado el cambio de nombre solicitado en otras ocasiones de: “Pastoral Bíblica” a “Animación Bíblica de la Pastoral”. El Papa había expresado en la inauguración de Aparecida: “Los discípulos de Jesús anhelan nutrirse con el Pan de la Palabra: quieren acceder a la interpretación adecuada de los textos bíblicos, a emplearlos como mediación de diálogo con Jesucristo, y a que sean alma de la propia evangelización y del anuncio de Jesús a todos. Por esto la importancia de una “pastoral bíblica”, entendida como “animación bíblica de la pastoral”.

La Palabra de Dios no sólo atraviesa transversalmente todas las pastorales, sino que es su FUENTE. Su Ser y Hacer, su Vida y Misión tienen como origen y fuente la Palabra que ha puesto su morada en medio de los hombres: Jesucristo, Palabra por excelencia de Dios Padre.

En el afiche que hemos elaborado para este año, justamente se resalta la Persona de Jesucristo y la fuente que sale de la Palabra de Dios. Fuente que da vida a todas las realidades que como Iglesia vamos viviendo. En realidad, se trata de entender “cómo la misión y la acción pastoral de la Iglesia requieren de un contacto asiduo con la Palabra viva de Dios… Cuando la Pastoral no se nutre continuamente de la Palabra santa, lo cual ha ocurrido frecuentemente, entonces se deforma el Plan de Dios, se lo vacía de sus auténticas intenciones, se adoptan criterios frívolos y se confunde la eficacia del Espíritu con ciertas habilidades y trucos que producen resultados instantáneos” (Cfr. F. Merlos, Pastoral del futuro).

A continuación presentamos una propuesta para un encuentro con la parábola del Sembrador. Que en este mes de la BIBLIA, el Señor renueve en todos el deseo de la escucha que transforma todas las realidades en criaturas nuevas.

UN ENCUENTRO CON LA SEMILLA DE LA PALABRA DIVINA

INTRODUCCIÓN

Para nosotros vivir es un “fenómeno común”, pero si dejamos a JESÚS caminar libremente por nuestras vidas, será una “aventura vibrante”! ¡No nos permitamos quedar indiferentes ante ÉL…ante sus PALABRAS! JESÚS narraba excelentes historias; en una de ellas sintetizó SU MISIÓN:

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (Lc 8, 4 – 15).

Allí clasificó el corazón del ser humano por su receptividad, desprendimiento y disposición para aprender. La siembra de la que espera los frutos de amor, paz, perdón, sensibilidad, seguridad, capacidad de donarse, habilidad para pensar antes de obrar, es una transformación a lo largo de la vida y de adentro hacia fuera.

1° Tipo de terreno: REPRESENTA UN CAMINO

1.- CARACTERÍSTICAS: Suelo compacto, endurecido, impermeable.

2.- ¿A QUIÉN REPRESENTA?: A las personas que tienen su propio camino y no se abren a lo nuevo. Cegadas por el orgullo creen que nada tienen para aprender. Son rígidas, cerradas y no permiten que se las cuestione ni que se las contraríe.

3.- REFLEXIONEMOS JUNTOS: La sabiduría exige siempre que estemos abiertos a nuevas lecciones. La humildad es la fuerza de los sabios, y la arrogancia, la de los débiles. Ni siquiera JESÚS, con sus semillas de amor y sabiduría puede hacer germinar un terreno compacto, porque ÉL trabaja solamente en el alma de quien se lo permita.¡Respeta nuestra libertad! Es necesario abrirnos y reconocer nuestra rigidez, orgullo, arrogancia, para que ÉL nos pueda ayudar. JESÚS no se detiene delante de nuestros defectos, sino que busca la sencillez que nos muestre auténticos delante de ÉL.

4.- APLICACIÓN A MI VIDA: ¿Frente a qué situaciones o personas reacciono con las características de este tipo de terreno? ¿Logro ser ayudado por las personas que me rodean? ¿Mis amigos, familiares, compañeros de trabajo, miembros de mi comunidad parroquial… pueden hablar a mi corazón?

2° Tipo de terreno: ROCOSO

1.- CARACTERÍSTICAS: Terreno mejor que el que quedaba en la orilla del camino. Condiciones mínimas para germinar. Nacieron por la poca tierra, pero no soportaron el calor del sol por sus raíces superficiales.

2.- ¿A QUIÉN REPRESENTA?: A todos los que reciben la semilla rápida y alegremente. Le hacen fiesta a la palabra! Pero al tiempo de aparecer los problemas, las pérdidas, las persecuciones, quedan “confundidos”.

3.- REFLEXIONEMOS JUNTOS: Está siempre cerca el engaño de creer que JESÚS quitará todos los obstáculos de nuestro camino, que nuestras oraciones serán rápidamente escuchadas, que seguirlo significa un cielo sin tempestades, relacionarnos sin choques, trabajar sin fracasos…JESÚS nunca hizo esas promesas. Sí prometió fuerza en la fragilidad. Nuestra ocupación debe ser cultivar raíces internas, porque sólo soportan el sol y los períodos de sequedad no las plantas bellas, sino las que tienen raíces más profundas.

4.- APLICACIÓN A MI VIDA: ¿Busco en la Palabra de Dios y en la Eucaristía fortalecer las raíces de mi vida? ¿Mis actitudes hablan de una aceptación valiente de las pérdidas que son irreparables? ¿Contribuyo a la reconciliación pidiendo disculpas, perdonando, tolerando, no juzgando?

3° Tipo de terreno: CON ESPINAS

1.- CARACTERÍSTICAS: El terreno era adecuado, no era compacto ni tenía piedras. Echaron raíces, encontraron aguas, soportaron el calor del sol. Con ellas crecieron sutilmente los espinos. Pasó el tiempo y el espacio empezó a ser pequeño. Comenzó una competencia. Los espinos sofocaron las plantas.

2.- ¿A QUIÉN REPRESENTA?: A las personas más profundas y sensatas que permiten el crecimiento del perdón, del amor, de la sabiduría, de la solidaridad. Las que soportan las incomprensiones, las presiones, las dificultades externas. Sin embargo, no están preparadas para superar los problemas de su propio mundo: preocupaciones existenciales, ambiciones, encanto de las riquezas.

3.- REFLEXIONEMOS JUNTOS: Algunas preocupaciones son legítimas, como la educación de los hijos, vivienda, gozar de buena salud. El problema se presenta cuando estas preocupaciones nos controlan, nos quitan la tranquilidad y la capacidad de decidir. Aquí se pasa por los pequeños problemas que crecen en el terreno del alma y compiten con las enseñanzas de JESÚS: la arrogancia compite con el perdón, la tolerancia con la comprensión, la necesidad de poder con el desprendimiento, la ira y el odio compiten con el amor.

4.- APLICACIÓN A MI VIDA: Seguramente en momentos de mi vida he experimentado el éxito: intelectual, profesional, económico, espiritual. ¿Cómo lo administré? ¿Me paralizó o me liberó?

4° Tipo de terreno: LA BUENA TIERRA

1.-CARACTERÍSTICAS: Es el terreno que JESÚS quería para sembrar y cultivar, pero necesitaba el corazón humano para realizar la tarea de transformar a la humanidad. En la buena tierra se removieron las piedras, se echaron raíces profundas, se combatieron los problemas del crecimiento, y se creó un entorno favorable para producir frutos abundantes.

2.- ¿A QUIÉN REPRESENTA?: JESÚS lo dice, son los que ESCUCHAN SU PALABRA, reflexionan sobre ella y permiten que ella habite en su ser.

3.- REFLEXIONEMOS JUNTOS: Si pensamos en los discípulos de JESÚS, nos daremos cuenta que no eran las personas más inteligentes, cultas, puras y éticas. Por el contrario eran complicados y con grandes defectos, PERO, superaron sus conflictos dándole valor a lo que realmente importaba. Abrieron su corazón y le dieron cabida a SU PALABRA dentro de sí mismos.

4.- APLICACIÓN A MI VIDA: ¿Cuándo cometo un error o hago el ridículo, tengo aprendido profundamente que el AMOR HASTA EL EXTREMO POR JESÚS Y EL PRÓJIMO, es NO DESISTIR de mí mismo ni de los demás, aunque falle?

Queremos al Señor que siembra con abundancia su Palabra


Señor;
porque tu siembra fue buena en mí,
dale constante crecimiento

porque tu siembra puede malograrse,
vela por ella hasta el final
porque tu siembra es pequeña,
haz que –aún siendo invisible- se haga grande
porque tu siembra puede ser asolada,
cobíjame a la luz de tu Espíritu
porque tu siembra puede ser robada,
asegúrame con la llave de la oración

porque tu siembra puede ser asfixiada,
aparta de mí aquello que la aprisiona
porque tu siembra puede quedar en nada,
hazla fructificar con el abono de tu gracia. Amén


Material proporcionado por el Pbro. César Buitrago de la Comisión Nacional de la Animación Bíblica de la Pastoral."


¡Qué se pudra la perversa "diversidad"! La intolerancia cristiana aplastará la inmunda herejía homosexualista de la sodomía y el lesbianismo. En la Biblia sólo dice la VERDAD y en la misma se dice claramente que la homosexualidad es un pecado grave contra naturam, un pecado mortal y es intolerable. Ante el relativismo moral propio de la ideología de la globalización, se presenta la intolerancia cristiana (no fanatismo) para el combate de la basura, para luchar contra el gobierno ilegítimo del Pepe. ¡Arriba Uruguay! ¡Viva la Biblia, las Sagradas Escrituras! ¡VIVA CRISTO REY!

La FE



A continuación yo El Sneitersxsziano os muestro un excelente artículo extraído de Católicos de la Charqueada que yo comenté diciendo: elsneitersxsziano dijo...

¡Excelente artículo! Lástima que nadie lo comenta.
27 de septiembre de 2010 17:29


El artículo dice:
"La fe no es una cosa obligada. El mismo Jesucristo nunca obligó a nadie. El dio testimonio de la Verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza). Ahora bien, la fe es una necesidad, pues Dios puso en el ser humano el anhelo por la verdad. Y Dios es la Verdad misma.Dios se da a conocer a los seres humanos, nosotros sus criaturas, y nos invita a una comunicación con El. La respuesta adecuada a esa invitación de amistad, de amor, es la Fe. Es así como, por medio de la Fe nosotros reconocemos a Dios que se nos ha revelado. En realidad creemos, no porque todo lo podamos comprender con nuestra “limitadísima” capacidad de razonamiento o lo podamos comprobar con nuestros “limitadísimos” recursos, sino que creemos porque quien nos revela la Verdad es Dios y su autoridad es tal que no puede engañarse ni engañarnos. Sin embargo, para que sepamos que nuestra fe no es contraria a la razón, Dios ha querido darnos algunas pruebas exteriores de lo que nos ha revelado. Tal es el caso de los milagros de Cristo y de los que ha hecho a través de los Santos. Esas y muchas otras pruebas demuestran que nuestra fe no es irracional. Nuestra fe -es cierto- pueda que esté por encima de la razón, pero nunca es contraria a la razón. Nuestra Fe nunca será irracional.
Nunca, en efecto, podrá haber desacuerdo entre la Fe y la razón. Lo verdadero nunca podrá contradecir lo que también es verdadero. De allí que la investigación en cualquier disciplina, si se hace en honestidad, científicamente, nunca podrá estar en contradicción con la Fe, porque las realidades materiales y las de la Fe tienen el mismo origen: Dios.
La Fe es un regalo de Dios y es también un acto humano. Sólo es posible creer por la gracia divina, que se manifiesta sobre todo en las inspiraciones que nos vienen de Dios mismo, del Espíritu Santo. Pero esas inspiraciones tienen que ser secundadas por un acto de cada persona, por medio del cual esa persona decide creer. Es así como, en libertad, el ser humano pone su confianza en Dios y “cree” en las verdades que El nos ha revelado.
La Fe también requiere humildad, la humildad del ciego que le pidió a Jesús: “Que yo vea, Señor” La Fe que requiere comprobaciones es como la de ese otro Tomás, Santo Tomás Apóstol, quien para creer dijo que necesitaría ver y meter sus dedos en las marcas que los clavos habían dejado en las manos de Jesús resucitado y también tocar la herida de su costado, a lo que el Señor respondió mostrándole y dejándole tocar lo requerido, pero con un fuerte reclamo: “No seas incrédulo, sino hombre de fe ... Tú crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto”
Sin embargo, muchas verdades de Fe sí son comprobables. Otras, como los misterios, realmente no lo son, porque están muy por encima de nuestra capacidad de razonamiento, pero nunca son contrarias a la razón. Como hemos dicho, son verdades supra-racionales, mas no irracionales.
, Viéndolo bien, ¿no creemos nosotros muchas cosas por fe meramente humana y sin necesidad de comprobaciones ni de mucho razonamiento? ¿Qué diríamos de una persona que se negara a creer que tuvo un abuelo o un bisabuelo porque no lo conoció? Si creemos en nuestros antepasados y en muchas otras cosas más que nos son comunicadas por seres humanos que pueden errar, ¿cómo no vamos a creer en las cosas que Dios, que no puede equivocarse, nos ha comunicado a través de su Palabra contenida en la Biblia y a través de su Iglesia, a la cual -por cierto-, para comunicar a la humanidad las verdades de Fe, le dio también el poder de no equivocarse?
Hay verdades que son evidentes, hay otras a las que llegamos por razonamientos, hay otras que conocemos por nuestros sentidos, hay otras que nos son comunicadas por seres humanos. Y hay otras, en fin, que nos son comunicadas por Dios y/o por su Iglesia. Estas verdades divinas no son todas tan evidentes y requieren un acto de nuestra voluntad. Es decir que, para creer hay que querer creer. ¿Creemos?
Y no podemos olvidar, , que la Fe es necesaria, es necesaria para nuestra salvación. Jesús mismo lo afirma: “El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea se condenará” (Mc. 16, 16).
Orar es ... Hablar con Dios, y ... para hablar con Dios es necesario que creas que Él es y que está para SALVAR a los que le buscan. En otras palabras ... Tienes que tener Fe en el Dios de amor. "Sin fe es imposible agradar a Dios ..." (Hebreos 11:6)
Nuestra Fe es probada cuando hablamos con Dios, porque, estamos dirigiéndonos a alguien a quien nuestros ojos físicos no ven. Locura ... para el incrédulo, pero, para el creyente, es una necesidad y un deleite. Tú no ves al viento con tus ojos, pero sabes que existe porque lo sientes, ¿verdad? Lo mismo es con Dios, no lo vemos, pero, porque creemos en Él, lo sentimos. "Fe es ... la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)
Solo podemos establecer esa relación de amistad con Dios a través de Jesucristo, quien tomó nuestro lugar en la cruz para que pudiéramos tener paz con Dios.("Nadie viene al Padre ... sino por mí." Juan 14:6) Por eso, oramos al Padre en el nombre de Jesús. Y como no sabemos pedir como conviene, necesitamos la asistencia del Espíritu Santo, quien nos ayuda en nuestra debilidad intercediendo por nosotros conforme a la voluntad de Dios.
Hermanos, pidamos al Señor que nos aumente la Fe, para que puédamos cada día alabarlo y adorarlo y que nuestros actos sean siempre gratos a sus ojos, y que de la mano de la Virgen, Madre de Dios, caminemos cada día al encuentro del Señor Amén.
Publicado por Catolicos de Charqueada en 16:19
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